¿Por qué no sonaron las alarmas?: la duda que inquieta al FBI

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El matrimonio presidencial junto a Daniel Muñoz -

Los investigadores rastrean la ruta del dinero que dejaron a su paso las inversiones de Muñoz

Por: Hugo Alconada Mon

Hubo una pregunta que descolocó a los funcionarios de los departamentos del Tesoro y de Justicia y de agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) norteamericana. ¿Cómo pudo Daniel Muñoz, el exsecretario privado de Néstor Kirchner, llegar tan lejos con sus inversiones, incluso hasta el corazón mismo de la isla de Manhattan? Porque invirtió en Miami, Florida, oculto detrás de intermediarios y sociedades offshore, pero también desembolsó millones de dólares en el legendario Hotel Plaza, frente al Central Park. ¿Por qué no saltaron todas las alarmas?, fue una de las preguntas entre los investigadores.

Peor aún, las operaciones inmobiliarias de Muñoz en Nueva York no solo incomodaron a los sabuesos de Estados Unidos porque el asistente presidencial pudo adquirir dos propiedades en el Plaza sin problemas, sino que también pudo desprenderse de ellas, a toda velocidad, también sin padecer turbulencias.

Las ventas fueron contra reloj, entre mayo y junio de 2015, mientras en la Casa Rosada gobernaba el kirchnerismo.

La investigación judicial en contra de Muñoz en la Argentina comenzaba entonces a darle un respiro y, a través de testaferros, vendió sus dos departamentos norteamericanos.

Sospechas

¿Sus compradores? Dos sociedades anónimas; una de ellas, asociada a un abogado, hijo de argentinos y vinculado al actual presidente norteamericano, Donald Trump, y a empresarios sospechados de lavado provenientes de Europa del este, según reveló LA NACION en junio pasado, basado en registros inmobiliarios y otros documentos públicos de Estados Unidos.

Los testaferros de Muñoz y su esposa, Carolina Pochetti, recondujeron así los US$17,1 millones que cobraron de las ventas de los dos departamentos en el Plaza.

Ambos estaban bajo el paraguas de la sociedad Free Experience Inc. Uno pequeño, que vendieron por US$2,1 millones, y otro más amplio, por US$15 millones.

¿Acaso Muñoz, ya enfermo de cáncer, optó por acumular efectivo en vez de continuar con inmuebles a nombre de testaferros? Para algunos investigadores judiciales argentinos, la respuesta es más sencilla. “Lo que sospechamos es que los alquileres de esos inmuebles generaban una renta muy baja y Muñoz buscó otras opciones”, dijo entonces uno de ellos a LA NACION.

Mientras tanto, la mirada de los agentes del FBI también apuntó contra un socio de Muñoz con inversiones en Estados Unidos: Gustavo Dorf, “compadre” a su vez de Daniel “Tano” Angelici, quien quedó bajo la lupa de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) por sus inversiones en EE.UU.

Entre ellas, en la empresa Onyx Protective Group Inc., dueña de Onyx Armor, la proveedora de telas y chalecos antibalas para decenas de miles de policías en distritos que durante los últimos años controló Cambiemos, como la ciudad de Buenos Aires y las provincias de Mendoza y Buenos Aires.

Los investigadores estadounidenses, según reveló LA NACION en agosto de este año, buscan determinar si la participación de Dorf en Onyx Armor fue una forma de blanquear parte del dinero de la corrupción kirchnerista que usó Muñoz para invertir más allá del sector inmobiliario. (La Nación)

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