Un apellido, la Virgen de Malvinas, el Obispo y un ex combatiente, en extraordinaria coincidencia

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Un apellido, la Virgen de Malvinas, el Obispo y un ex combatiente, en extraordinaria coincidencia

15:15 – Todo sucedió hace escasos días atrás en Río Gallegos. La venerada Virgen de Luján que los soldados argentinos llevaron a las Islas Malvinas en 1982, y posteriormente trasladada por los ingleses a la Catedral de San Miguel y San Jorge de Aldershot, en el condado de Hampshire (Inglaterra), volvió 37 años después al país, merced a un intercambio de buena voluntad entre ex combatientes de ambos lados y la intervención del Papa Francisco quien le dio la bendición a la estatuilla original de 38 cms devuelta por los ingleses a cambio de una réplica de la misma, cedida para que la imagen de la Virgen siga teniendo presencia en la catedral inglesa.

A partir de allí se programó un recorrido por todo el país que insumirá aproximadamente 2 años, organizado y llevado a cabo por distintas agrupaciones de ex combatientes, el vicario castrense y organizaciones que apoyan esta emotiva iniciativa. En ese marco, hace 10 días atrás la Virgen de Malvinas estuvo en Río Gallegos, la cual fue escoltada desde Güer Aike a la ciudad, participando de emocionantes actos donde se mezcló la religiosidad, los recuerdos hacia los soldados caídos en combate, los sobrevivientes de aquella guerra y ex combatientes/veteranos a quienes se les llenaron los ojos de lágrimas en medio de evocaciones de aquellos duros días de pérdidas y victorias en la lucha por la soberanía de las islas Malvinas.

Un destino de coincidencias

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Uno de los ex combatientes que participó del recibimiento y acto religioso en la catedral de Río Gallegos para venerar la imagen de la Virgen malvinera, fue el reconocido piloto local Daniel Herlein , experimentado profesional con amplísimo desempeño como piloto de combate de Mirage III, A-4B Skyhawk, Dagger, aviones civiles de pasajero, carga, etc y quien fue por muchos años piloto de la dotación provincial en épocas que Néstor Kirchner era gobernador de Santa Cruz; es decir, un hombre con más de 12 mil horas de vuelo y sin ninguna duda, quien más ha recorrido los cielos patagónicos en las décadas pasadas.

Herlein estaba allí, enfrascado en sus pensamientos, emocionado y palpando ese acto tan caro a los sentimientos de los patagónicos, donde la guerra se vivió quizás, con más intensidad y expectativa por el sentido de proximidad con el Teatro de Operaciones, cuando se inició la ceremonia religiosa precedida por el Obispo de Río Gallegos Juan Ignacio García Cuerva, quien, en oportunidad de llegar a esta capital para hacerse cargo del obispado en el mes de mayo de 2019 fue abordado por el propio Herlein interesado en saber si el apellido del prelado tenía algún vinculación con alguien que para el ex piloto de la provincia fue su mentor, su instructor y su amigo: el Capitán de la FAA Gustavo García Cuerva, instructor de Mirage, a quien Herling conoció en el año 1975 y con quien se retrató en Moreno (Prov de Buenos Aires) cuando el Capitán Cuerva le brindaba su saludo en el primer vuelo solitario de Herling (sin instructor a bordo) en aquel poderoso avión, allá por el año 1978.

Un apellido, la Virgen de Malvinas, el Obispo y un ex combatiente, en extraordinaria coincidencia

El hombre que impartía la bendición a los presentes en la misa de hace 10 días, era el sobrino directo de aquel compañero, un enorme piloto y un mejor amigo, que murió abatido por fuego amigo en Malvinas el 1º de mayo de 1982, el día del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, intentando salvar su avión y en aproximación a la pista de las islas, cuando se negó a eyectarse y las baterías antiaéreas argentinas al no poder identificarlo como avión amigo y confundirlo con un Harrier inglés, abrieron fuego sobre la máquina de Cuerva que murió en aquella jornada trágica.

En primera persona

Alertado de esta situación, nuestro cronista se acercó a Daniel Herlein para captar aquel momento extraordinario que se reflejaba con enorme emoción en el rostro del piloto retirado “Cuarenta y un año después me encuentro con el sobrino de mi querido instructor de Mirage y entrañable amigo y en un contexto absolutamente coincidente con este sentimiento que me une a mi recordado compañero y amigo el Capitán Cuerva, en un acto de veneración a la Virgen María que estuvo velando por los soldados en las islas, 37 años después, tras ser repatriada y en un acto de estas características donde se tocan los sentimientos más profundos que tenemos los seres humanos que vivimos aquellos días y nos despedimos de tantos amigos, que nunca más volvieron de una patrulla, de un ataque a la flota inglesa o de una misión a la que partieron después de darnos un fuerte y largo abrazo. Fue muy duro entonces, es muy movilizador recordarlos ahora y en medio de todo esto”, remarcó Herlein

Acercando más datos de esta feliz coincidencia que emocionaba al piloto santacruceño, dijo “El padre del Obispo es hermano de mi compañero a quien nosotros le decíamos “Paco” García Cuerva. El Obispo nació en Río Gallegos y su padre que era dentista, estuvo trabajando en la Base Aérea y en épocas de la guerra de Malvinas se encontraba en Gobernador Gregores y yo le recordaba al Obispo el particular carácter que tenía su tío a quien conocí en el año 1975 en Mendoza en oportunidad de estar haciendo el curso para piloto de combate. Él, Paco García Cuerva, era en ese momento piloto de los viejos Sabre F86. Después la vida nos llevó junto en muchos momentos, volamos juntos y fue mi instructor de Mirage”, recordó Herlein y agregó “Fue muy triste para mí y para todos los que conocíamos la calidad humana de Paco García Cuerva, enterarnos de su muerte, la cual sobrevino porque como gran capitán que era, se rehusó a abandonar el avión a pesar de las órdenes que recibió de eyectarse”.

El hombre que ha volado toda la Patagonia y ha vivido las más notables anécdotas de vuelo, tanto en el orden civil, comercial como militar, después de la ceremonia religiosa le mostró al Obispo una vieja foto suya donde ambos amigos lucen sonrientes al pie del aviónEl Obispo se emocionó mucho y yo también. Son esas casualidades que te dejan sin palabras. No sabés como ocurren las cosas y ésta es una para la que no encuentro explicación”, concluyó Herling.

El médico español Santiago Ramón y Cajal (1910/1923) dijo hace muchos años “La casualidad no sonríe al que la desea, sino al que se la merece”. Quizás este encuentro de nombres, hombres, acontecimientos históricos y la Virgen, unidos por el mismo hilo de plata del recuerdo común entre seres humanos, no fue una casualidad que unió por el azar o el deseo de que sucediera a Daniel Herlein con el Obispo consanguíneo de Paco, su amigo y héroe muerto hace 37 años atrás; tal vez algo supremo decidió que este encuentro, en tal contexto, debía darse para sanar con el recuerdo común, la memoria de aquel hombre que une en la vida aquello que dejó trunco cuando murió combatiendo por su patria y sus hermanos del continente, que tanto lo han llorado. (Agencia OPI Santa Cruz)

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