El Gobierno envía el proyecto del aborto y busca convencer a los senadores indecisos

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La Casa Rosada quiere remitir mañana la iniciativa al Congreso para dar inicio al debate; pero el oficialismo reconocía ayer que la emergencia del coronavirus podía dilatar los planes

Por: Maia Jastreblansky

El Gobierno tiene la intención de enviar mañana el proyecto de legalización del aborto y, en los últimos días, en la Casa Rosada se extendió el optimismo porque aseguran que están cerca de conseguir el número necesario para aprobarlo.

La estimación no solo se refiere a Diputados, donde el oficialismo tiene mayores certezas de obtener una media sanción, sino también en el Senado, la cámara que hace dos años rechazó el proyecto y que, con la conformación actual, presenta el escenario más adverso.

La idea inicial es remitir mañana la iniciativa al Congreso , aunque podría aplazarse porque la agenda de Alberto Fernández cambia minuto a minuto en el nuevo contexto que plantea la emergencia por el coronavirus.

En Balcarce 50 se involucraron activamente en las conversaciones con los senadores para inclinar la balanza frente a un Senado que -de acuerdo a un relevamiento que hizo LA NACION sobre la base de los votos de 2018 y a las declaraciones públicas de los senadores-, plantea un punto de partida de 35 votos en contra , 32 a favor, una abstención y cuatro indefinidos.

En un trabajo coordinado con las espadas legislativas del Frente de Todos, el jefe de Gabinete Santiago Cafiero; el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y otros funcionarios que habitan la Casa Rosada aceitaron la interlocución con los senadores que hasta ahora no se pronunciaron ni a favor ni en contra, para intentar convencerlos de apoyar el proyecto.

En la lista que apuntaron en la Casa Rosada están la neuquina Lucila Crexell (Juntos por el Cambio), Stela Olalla (Juntos por el Cambio, Entre Ríos), Roberto Mirabella (PJ, Santa Fe), José Emilio Neder (Frente Cívico, Santiago del Estero) y Edgardo Kueider (Frente de Todos, Entre Ríos).

El Gobierno también trazó una línea de comunicación con los senadores por Salta y Jujuy, tanto los propios como los de la oposición, para sumar voluntades.

En el marco de esta negociación, resulta clave para la Casa Rosada mantener la paz con el gobernador de Jujuy, el radical Gerardo Morales, que está en estado de alerta por el proyecto del peronista Guillermo Snopek de intervención federal al Poder Judicial de su provincia.

Otra de las estrategias que afilan en la Casa Rosada es la de conseguir que haya legisladores que -por disciplina con el Ejecutivo- den el quorum , pero que luego se ausenten al momento de la votación.

Todo es parte de un poroteo fino, que puede modificarse minuto a minuto, con senadores que deben también rendir cuentas en sus provincias frente a los gobernadores y a sus electorados.

“Esta semana comenzamos a ver que llegar al número es posible”, señaló ayer un colaborador de la Casa Rosada. “Estamos cada día más cerca”, se entusiasmó otro funcionario.

El proyecto oficial

Con el proyecto de legalización del aborto, que anunció como una bandera de su gestión, Fernández necesita lograr su primera gran victoria legislativa.

Es la primera vez que el Poder Ejecutivo envía al Parlamento nacional un proyecto de estas características.

En el Gobierno, no obstante, subrayan que el Poder Ejecutivo enviará en rigor un pack de dos propuestas, y que la iniciativa del aborto estará acompañada del segundo proyecto, llamado “de los 1000 días” , que contempla una ayuda para el cuidado de la salud de la mujer embarazada y la de sus hijos en los primeros años de vida.

La pretensión del oficialismo es que el trámite parlamentario no lleve más de dos semanas y evitar el “espectáculo”, aunque en el Gobierno deslizan que aceptarán que los ministros asistan al Parlamento a brindar explicaciones sobre el proyecto.

El proyecto propondrá habilitar la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación , en línea con el proyecto que se debatió en 2018 y en sintonía con lo que marca hoy el Código Penal para los casos no punibles.

La objeción de conciencia a nivel institucional, señalaban ayer colaboradores de Fernández, no estaría contemplada.

El proyecto de Fernández planteará la necesidad de legalizar el aborto como un problema de salud pública .

Pero ayer no se descartaba que en los considerandos se sume otro argumento, vinculado a la libertad de todas las personas de decidir sobre sus propios cuerpos, una perspectiva más alineada con el reclamo de los movimientos feministas .

En ese sentido se pronunció Alberto Fernández cuando el 1º de marzo dijo que “en el siglo XXI toda sociedad necesita respetar la decisión individual de sus miembros a disponer libremente de sus cuerpos”. (La Nación)

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