Las expectativas de inflación saltaron del 30 al 40% anual

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La mayor emisión monetaria, la suba de los dólares alternativos y la caída de la producción presionan sobre los precios.

Por: Annabella Quiroga

Con un mes de cuarentena encima, las expectativas de inflación dieron un salto. De un mes a otro, la medición que realiza el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) subió de 30% a 40%.

Ernesto Schargrodsky, director del Centro de Investigación en Finanzas de la UTDT, sostuvo que “la inflación esperada por la población para los próximos doce meses subió a 40%, 10 puntos porcentuales más que el mes anterior, según la mediana de las respuestas”. Según el promedio, las expectativas de inflación aumentaron 6,5 puntos porcentuales y se ubican en 40,3%.

“Tanto de acuerdo a la mediana como al promedio, las expectativas de inflación suben en todas las regiones del país: Capital Federal, el Gran Buenos Aires y el interior”, indica Schargrodsky. Lo mismo ocurre al evaluar las respuestas por parámetros económicos: tanto la población de bajos ingresos como la de altos ingresos espera una inflación mayor.

Para los economistas, los pronósticos respecto de lo que ocurrirá con los precios son más volátiles. Con la cuarentena se dificultan tanto para el Indec como para las consultoras privadas la salida a la calle para tomar precios directamente en los locales. Y esto influye en las proyecciones. Aún así, los analistas privados concuerdan en que por efecto de la pandemia, la inflación de 2020 será más alta de lo que se preveía. La mayoría de las consultoras la ubicaban en torno al 40% hace un mes atrás. Ahora establecen que 40% es el piso, con tendencia al alza. Así lo define la consultora C&T. Para LCG, el pronóstico es del 48%; para Ecolatina, del 50%, mientras que para el Estudio Ferreres se estira al 60%.

En ese pronóstico incide el impacto que tendrá sobre los precios el aumento de la emisión monetaria para cubrir los mayores gastos sociales que requerirá la pandemia. Hasta ahora el Gobierno estima ese gasto en $ 850.000 millones, un monto equivalente al 3% del PBI. Con los mercados cerrados y en plena renegociación de la deuda, la única alternativa para encarar ese salto en el gasto es la emisión. Solo entre el 16 de marzo y el 6 de abril la base monetaria aumentó 30%.

Para los analistas esa masa de dinero terminará presionando sobre los precios. La duda es cuándo sucederá eso. Para algunos, como Fausto Spotorno, del Estudio Ferreres, ya está ocurriendo. Para otros economistas, el efecto de la emisión se verá en la segunda parte del año si el Banco Central no logra esterilizar el impacto del aumento de la liquidez.

Otra de la razones que empuja a la inflación es la caída de la oferta. Con el 80% de las empresas con su producción afectada por la pandemia, habrá menos productos disponibles, lo que profundizará la recesión.

El tercer punto que acelera la inflación es el dólar. Con los dólares alternativos -el contado con liqui, el MEP y el blue- ya cómodamente encima de los $ 100 se corre el riesgo de que se transformen en la unidad de referencia para los precios y que éstos comiencen a redefinirse al ritmo de estos billetes y no al del dólar oficial.

A favor de evitar que la inflación se descontrole aún más juegan la estabilidad del tipo de cambio oficial, que sigue siendo el nivel determinante para la mayoría de las importaciones, el congelamiento de tarifas y la debilidad de las paritarias. En un contexto en el que los gremios temen por la continuidad de los puestos de trabajo, las demandas salariales quedarán aplacadas. (Clarín)

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