En Wall Street afirman que el Gobierno “desperdició semanas” y que las negociaciones se estirarán más allá del viernes

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Expertos consultados por Clarín señalan que el la administración de Alberto Fernández buscó el respaldo internacional de la propuesta oficial en lugar de abocarse a las negociaciones. Y que ya no hay tiempo para llegar a acordar antes del plazo del 22.

Por: Paula Lugones

En Wall Street consideran que las negociaciones entre el Gobierno y los bonistas continuarán más allá del plazo establecido, que se “han desperdiciado las últimas semanas” y que “el viernes no marca el fin del diálogo”, según expertos consultados por Clarín, que agregan que el principal punto de roce entre ambas partes es que las autoridades argentinas buscan transmitir la carga de la deuda a la administración siguiente.

Para Fernando Losada, economista jefe del banco de inversión Oppenheimer & Company, “las contraofertas de los grupos de acreedores estuvieron dentro del rango de lo esperado. Hay una diferencia de unos 20 centavos por dólar entre la oferta original y las contrapropuestas. El mero hecho de que el Gobierno esté dispuesto a dialogar es positivo, pero la brecha todavía es grande. Es posible que no se llegue a un acuerdo antes del viernes, pero que las negociaciones continúen”.

Para el experto, “los bonistas quieren términos más favorables en cuanto a quita de principal, periodo de gracia y nivel de cupones de interés. La disputa es no solo sobre del valor presente de la oferta sino también sobre su estructura. Los bonistas prefieren que el gobierno actual comience a hacer pagos de interés ya desde el año próximo, mientras que las autoridades prefieren tener un respiro mucho más amplio y transferir la carga de la deuda a la administración siguiente. Esa es la disputa principal”.

Agrega que “si Argentina no llega a un acuerdo o si no paga los 500 millones de dólares que están en período de gracia antes del viernes entraría formalmente en default. Parece ya ser tarde como para que se acuerde un período de standstill. Si no hay acuerdo, las negociaciones seguramente continuarán más allá de esta semana. El viernes no marca el fin del diálogo”.

Siobhan Morden, directora ejecutiva de Amherst Pierpont, señaló que “hay infinitas oportunidades para mejorar la capacidad de pago de la deuda, incluido el reconocimiento del capital principal y el interés acumulado, cupones promedio más altos, interés acumulado en los primeros años y otros “endulzantes” . El enfoque del tenedor de bonos está en el reclamo del valor presente neto total, no en una parte específica del flujo de caja. El punto es que Argentina tiene que mostrar buena voluntad para llegar a un compromiso. Tiene que haber una flexibilidad diferente a la estrategia anterior de “tómalo o déjalo” del ministro Guzmán. Ahora todo depende de cómo responda el ministro”.

Para la experta, en el Gobierno “no ha habido urgencia para respetar los plazos y ninguna urgencia aparente para contrarrestar las propuestas de los tenedores de bonos. Las últimas semanas se han desperdiciado en buscar la validación política de la oferta de Guzmán en lugar de negociar en serio con los tenedores de bonos. El valor predeterminado es un gran problema, ¿no? Pues al parecer no. Eso es lo que me preocupa. Los mercados parecen optimistas para llegar a un acuerdo, pero después del viernes no hay una fecha límite apremiante”.

Arturo Porzecanski, profesor de la American University, y con un pasado como especialista en mercados emergentes en Wall Street, señaló que las nuevas propuestas “plantean cosas sensatas como que se trate mejor a los tenedores de bonos “Kirchner” (versiones 2005 y 2010) que a los de bonos “Macri”, porque los primeros ya le dieron sendos “perdonazos” a la Argentina; y que se concentre el período de gracia en el pago de principal e intereses en el corto plazo (años 2020-22), que es cuando predomina el impacto económico adverso de la pandemia, en vez de desangrar a los bonistas por las próximas casi tres décadas”.

“El punto más conflictivo –señala– es que el Gobierno básicamente quiere libertad para no pagar nada durante su mandato, pasándole una factura a sus sucesores, y quiere hacerlo sin comprometerse con políticas fiscales y monetarias sensatas, y con reformas estructurales imprescindibles, capaces de sembrar la recuperación de la economía y el saneamiento de las finanzas públicas que el país tanto precisa – especialmente después del tremendo costo de la pandemia”.

Porzecanski critica además la estrategia del Gobierno respecto del FMI y cree que la secuencia de la reestructuración de deuda no ha sido la correcta. “Prefirió no negociar un programa económico y un acuerdo de refinanciación con el FMI antes de pedirle un enorme sacrificio a los tenedores de sus bonos. Eso ha sido un grave error, porque el país le debe US$44 mil millones de principal (es decir, más intereses) al FMI en el período 2020-24, lo cual es equivalente a dos tercios de los US$66 mil millones de principal que el país le debe a los privados en las próximas varias décadas. Como no hay ninguna certeza de que el gobierno logre acordar con el FMI, los tenedores de bonos tienen toda la razón en preocuparse que cualquier “perdonazo” que ellos hagan termine beneficiando los bolsillos del FMI y no al pueblo argentino”. (Clarín)

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