Con el peor registro diario, Chile teme más desbordes sociales

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Cacerolazos y protestas violentas contra el hambre en Santiago de Chile

En las últimas horas hubo 3520 nuevos infectados y 31 muertos; aumenta la impaciencia en los sectores más vulnerables de la capital

Por: Víctor García

En medio del aumento del descontento social, la curva de contagios está lejos de aplanarse en Chile y los reportes diarios sobre el avance del coronavirus siguen entregando malas noticias. El país continúa con su tendencia al alza en las cifras de la crisis de la pandemia, y en las últimas 24 horas marcó un récord, con 3520 nuevos infectados y 31 fallecidos.

“Los números hoy día son muy preocupantes”, dijo el ministro de Salud, Jaime Mañalich, tras cifrar un total de 49.579 de infectados con Covid-19 y 509 muertes. “Estamos en un momento muy complejo, muy difícil, con mucha preocupación ciudadana”, añadió el funcionario.

El gobierno chileno informó que la ocupación hospitalaria en todo el país llegó al 81% y que en la región metropolitana subió hasta el 93%, llevando hasta el límite la disponibilidad de camas de terapia intensiva. En ese sentido, en las últimas tres semanas el sector público duplicó las camas críticas, mientras que el sector privado las aumentó solo en un 10%.

“Dada la alerta sanitaria que permite concebir la red de salud como una sola, hemos instruido y hemos publicado esta ordenanza que obliga a las clínicas privadas a mejorar su capacidad”, anunció el funcionario.

En medio de las cifras negativas, y con Santiago bajo un régimen de estricta cuarentena, la tensión se trasladó a los sectores vulnerables de la capital, donde en las últimas horas se han sucedido protestas por la falta de accesos a alimentos y la precaria situación financiera que viven miles de familias, lo que significó el resurgimiento de las ollas comunes en varias poblaciones.

Disturbios

Los principales incidentes se concentraron en la comuna de El Bosque, en el sur de Santiago y que cuenta con 612 casos confirmados de Covid-19.

En el municipio viven más de 170.000 personas, y posee niveles de pobreza que duplican la media nacional, según datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen), de 2015.

Según ese estudio, el hacinamiento en El Bosque alcanza al 18% de los hogares y la pobreza de ingresos es la más alta de la Región Metropolitana con un 14,5%.

“La gente hoy día está pasando hambre, esa es la verdad”, dijo su alcalde, el socialista Sadi Melo. Las protestas derivaron en violentos enfrentamientos entre los vecinos y la policía, que se extendieron hasta la madrugada.

Al respecto, la Intendencia Metropolitana informó que hubo 793 detenidos por infracción a la cuarentena, 146 por ilícitos comunes y que sólo en El Bosque hubo 37 detenidos.

La jornada finalizó con camiones hidrantes patrullando las calles e incidentes expandiéndose a otras comunas de Santiago.

El gobierno de igual modo reaccionó con dureza ante el desborde social, también amplificado por la demora en la entrega de canastas de alimentos que el presidente Sebastián Piñera anunció el domingo en cadena nacional y que beneficiarían a cerca de 2,5 millones de personas.

“Cualquier demanda legítima tiene como límite la no utilización de la violencia”, dijo el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, tras presentar tres querellas por los desórdenes, mientras el propio ministro del Interior, Gonzalo Blumel, acusó a sectores de la oposición, como el Frente Amplio y el Partido Comunista, de “exacerbar” la tensión en las calles.

Pese a que el Banco Central informó esta semana que la economía creció 0,4% en el primer trimestre, en abril 233.115 personas perdieron su trabajo y la actividad se ha resentido hasta el límite en sectores como el comercio y la construcción, el principal músculo económico de las zonas más pobres.

Para Sonia Montecinos, antropóloga y Premio Nacional de Humanidades, el regreso de las protestas en Chile tiene que ver con la grieta que se abrió en octubre en el estallido social, con un movimiento que emergió desde la clase media y ahora retomó un nuevo impulso en las zonas más desposeídas.

“No es extraño que los desbordes sociales se vuelvan a expresar y creo lo harán hasta que no se zanje el tema constitucional, que más allá del relato de un proyecto común viene a ser el horizonte que se fijó como nuevo pacto posible. Las desigualdades de todo tipo que fueron denunciadas y gritadas desde octubre del año pasado hoy cobran un nuevo y feroz rostro con la pandemia”, dijo la académica a LA NACION.

Encrucijada

En tanto, Máximo Quitral, académico de la Universidad UTEM, consideró que el gobierno de Sebastián Piñera se encuentra en una encrucijada en la forma de abordar un rebrote de la violencia.

“Por la forma en que ha actuado, claramente va a utilizar la fuerza pública para contener las protestas, pero aquella estrategia puede perjudicar su gestión política y, por cierto, la de la pandemia. Esta situación era esperable, ese malestar social no ha desaparecido y con la crisis sanitaria las críticas al modelo económico se han agudizado. Esta crisis volvió a exponer las grandes desigualdades que se están viviendo hace un mucho tiempo en Chile”, señaló el analista en diálogo con LA NACION. (La Nación)

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