Deuda: la diferencia entre el Gobierno y los bonistas llega hasta US$6800 millones

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En una señal a los bonistas, Martín Guzmán dijo que recién en 2023 habrá superávit

Por: Francisco Jueguen y Rafael Mathus Ruiz

La última ronda de negociaciones entre el Gobierno y los principales acreedores del país por la deuda logró recortar las distancias a una brecha de entre US$6100 y 6800 millones, pero dejó más frustraciones y malestar ante la falta de un acuerdo, que ayer derivó en duros mensajes cruzados entre los bonistas y el oficialismo y sembró más dudas sobre el futuro del canje.

Las últimas ofertas presentadas por los tres principales grupos de acreedores del país acercaron las posiciones con el Gobierno, que también mejoró su propuesta. La oferta conjunta de l Grupo Ad Hoc -integrado por BlackRock, Ashmore, Fidelity y otros fondos-, y el Grupo de Bonistas del Canje -para algunos, el comité más duro de la discusión- bajó la diferencia con el Gobierno en el alivio total a unos US$6800 millones. Esa brecha, en cálculos del mercado, equivale menos de un 1% del producto bruto interno repartido durante dos décadas. En el Gobierno estimaban la diferencia, sin contar el “endulzante”, en unos US$6100 millones.El acuerdo, afirmaban cerca de los acreedores, dependía ahora de una decisión política del Gobierno.

Fuentes oficiales afirmaron que, entre la última propuesta -la tercera- que presentó el ministro de Economía, Martín Guzmán, y la que llevaron los comités AdHoc y Exchange Bondholders -dentro de los que están los apuntados BlackRock, Ashmore y también los bonistas de los canjes 2005 y 2010- existe una diferencia en el flujo anual de US$220 millones de 2020 a 2046 si se toman las diferencias promedio de cinco centavos por dólar a una exit yield al 10%.

Esos US$220 millones implican, estimaron, una diferencia de unos US$6100 millones en la oferta fija que hizo Economía contra la que presentaron los comités más duros. Ese cálculo no contempla el value recovery instrument (VRI, según las siglas en inglés) o bono atado a las exportaciones, que podría acercar más las diferencias. Ese cupón contingente, cuentan en el Gobierno, es “difícil de dimensionar”.

En el oficialismo describían hoy que se trataba de “mucha plata” al final del día y creían que los bonistas son los que deben moverse más y no el Gobierno por una simple razón: “Un acuerdo grande va a llevar la tasa de salida por debajo del 10% rápidamente. Una caída de un punto en esa tasa sube el precio de los bonos entre 4 o 5 dólares”, indicaron. En el mercado, por el contrario, creían que la tasa de salida de la Argentina sería mayor, y estimaban que el acuerdo dependía ahora de una decisión política.

Un banquero estimaba la diferencia en US$5800 millones en valor presente. Sin embargo, según sus cálculos, de acuerdo con la diferencia, los títulos elegibles, la vida de los bonos, y la tasa de salida, implicaban un extra de US$890 millones anuales. En términos de PBI, según su análisis, el costo de arreglar era “ínfimo”: un 0,1% por año. Pero, con los datos oficiales (US$220 millones por año), el pago en base al PBI es 0,05% del producto.

“Con esos números es ridículo que no cierren”, afirmó el especialista. “Imagináte si te dijese que el déficit fue 4,40% versus 4,45%; o 1,50% versus 1,55%, es ridículo”, criticó. “En todos los casos, el argumento más fuerte es que la diferencia entre las partes es mucho menor al daño sobre el PBI de no arreglar”, cerró el especialista.

Otro analista muy vinculado al mundo de las finanzas y a las deudas soberanas calculaba lo siguiente: “A grosso modo, la diferencia de 5% en el valor presente neto son unos US$400 millones por año, en promedio, durante unos 15 años. Es el 0,1% del PBI anual. Se trata de la mitad del subsidio a Aerolíneas Argentinas por año”. Enterado de la cifra oficial, estimó que esos US$220 millones anuales “no pueden jaquear la sostenibilidad”.

En el Gobierno se apresuraron hoy a bajar los decibles del enfrentamiento que surgió en la tarde de ayer por diferencias en las propuestas, pero también en el diseño legal de los prospectos. La discusión amenaza con derrumbar del todo las negociaciones, lo que llevaría a la Argentina a su noveno default y podría abrir un nuevo litigio en Nueva York. “No están rotas las negociaciones. Llegamos a un límite en la negociación bajo los acuerdos de confidencialidad, pero sigue el diálogo”, afirmaron a LA NACION cerca de Guzmán.

Mañana vence la cuarta prórroga a la oferta original que el Gobierno presentó a los bonistas con ley Nueva York. Guzmán había señalado que negociaría bajo acuerdos de confidencialidad hasta el martes pasado, y que entre ese día y mañana enmendaría la oferta original. Hoy Economía no confirmó los pasos por seguir. (La Nación)

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