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Gremios: simular que se negocia, con pocos argumentos y en zona cómoda del Ejecutivo

La Gobernadora Alicia Kirchner reunida con gremios estatales – Foto: Prensa de Gobierno

(Por: Rubén Lasagno) – En la provincia hay dos clases de gremios: los que luchan y protestan y los que ceden y conceden. Al frente tienen a un solo gobierno: el que miente, manipula y mezquina abrir la billetera para llevar sueldos dignos a las familias, pero pregona desde el discurso, todo lo contrario.

En tiempos “normales” los tironeos con el gobierno provincial para anudar paritarias han sido permanentes. Ya en paritarias las negativas a otorgar aumentos fue una constante y solo ha prevalecido la imposición del Ejecutivo en cuanto a montos, porcentajes y plazos para cumplir con magros aumentos de haberes del sector público, con la excepción de los docentes que son su piedra en el zapato.

seis meses de la reelección de Alicia Kirchner, desde el gobierno ni siquiera se esbozó una posibilidad de discutir salarios, porque la pandemia puso en cierta manera al Ejecutivo en una zona de confort, aplacando las protestas ante la falta de negociación salarial y colocando en la mano de la gobernadora la excusa liminar para cerrar cualquier discusión previa y posterior: el impacto negativo en la economía y las finanzas de la provincia, impide pensar en disponer fondos para cualquier tipo de aumento salarial, según el razonamiento oficial plasmado en sus discursos.

Pero la paradoja siempre está presente. El gobierno articula al mismo tiempo la activación de obra pública y posterga el acuerdo salarial. ¿Hay plata o no, entonces?; la argumentación siempre tan a mano, es que son “fondos nacionales”, pero nadie explica por qué (aún siendo fondos nacionales) no se aplican a la prioridad, que es sacar a los trabajadores de la línea de pobreza en vez de licitar obras ya que como el propi kirchnerismo le decía a Macri “el cemento no se come” (¿Ahora sí se come el cemento?). 

Y la más grande de las paradojas es que los gremios más reactivos, en tales circunstancias, sufren cierto “sentimiento de culpa”, pensando que “pelearle” en estas circunstancias al Ejecutivo un aumento de sueldo, es casi una herejía, una desubicación; o al menos eso es lo que el gobierno pretende instalar y sobre tal argumento se victimiza.

El otro interesante fenómeno se vive en los denominados “gremios del palo”, es decir, aquellos sindicatos afines al oficialismo, quien en épocas “normales” asienten cualquier medida que tome el gobierno aún la más indigna, pero en estas circunstancias también ellos ingresan en una “zona de confort”, porque hacia sus afiliados se justifican expresando la inconveniencia de peticionar ante una condición económica y financiera difícil, por lo tanto, caen en la conformidad básica de difundir un mensaje que aplaque los ánimos y les permita a ellos no presionar hacia arriba por encargo de sus representados.

“Hablemos, pero no digamos nada”

Esto es más o menos el mensaje que el Ejecutivo le baja a los gremios oficialistas tras hacer la convocatoria a la Administración Pública Central para llevar a cabo una mesa paritaria con ATE, APAP y UPCN el día 26 de junio a las 15:00hs

Los medios afines al gobierno, elevan un discurso acorde a este beneficio mutuo que toman las partes hablando de “negociación” y empoderando a los gremios estatales, resaltando que el último 3 de marzo “rechazaron el 10%” a pagar en 3 cuotas y que ahora se espera, esa propuesta “sea superadora”.

A continuación un dirigente de ATE hizo toda una alegoría sobre los derechos de los trabajadores y a las expectativas que llevan al encuentro, “esperando” que el gobierno tenga a mano un porcentaje mayor y un tiempo más corto. Y ellos mismos saben que es una falacia.

Mientras esto aparenta ser una “postura sindical” relevante, la dirigencia de esos mismos gremios no le explican a los afiliados por qué llevan 6 meses de este gobierno sin obtener un solo centavo de aumento. El “rechazo” del día 3 de marzo generó un largo “cuarto intermedio” de 3 meses en los cuales no vimos a estos gremios protestar por la dilación de la recomposición salarial. 

Esto arroja una doble lectura: la primera (la que el gobierno y los gremios pretenden imponer) es que “se está trabajando” en una nueva propuesta y que “en el cuarto intermedio” no se pueden adelantar medidas que podrían impactar negativamente en la decisión final del Ejecutivo (¿?). 

La segunda es que todo ocurre como producto de un acuerdo entre los gremios (ATE, APAP y UPCN) con el propio gobierno para ganar tiempo, dilatar la discusión y por ende extender el tiempo que le permita a la gobernadora no abrir la billetera en lo que va del año. Si pensamos que ya “se comieron” seis meses en los cuales no tuvieron que pagar un solo peso en aumentos salariales y si a esto le sumamos que el 26 se retoman las meses de discusiones y todo el tiempo que viene por delante entre que se “acuerde” y se concreten esos posibles aumentos de sueldos, es obvio que prácticamente pasará en año 2020 sin percibir un solo peso más a lo cobrado en el 2019.

También la Mesa de Unidad Sindical emitió un comunicado, pero en términos menos complacientes para el gobierno. Trabajadores municipales, docentes provinciales, viales y judiciales, le pidieron concretamente al Ejecutivo urgente apertura de paritarias para consensuar un aumento salarial en virtud de la grave situación económica por la que atraviesan esos sectores, agravado por el contexto de pandemia.

En esta actitud el gobierno no se siente cómodo ni representado. Este sector gremial es el menos transigente y el cual siempre está al borde del conflicto. Sin embargo, ceder ante ellos haría muy evidente la incondicionalidad de los otros, por tal motivo, el Ejecutivo (seguramente) va a darle a los primeros la oportunidad de “negociar”, para sentar el precedente que necesita a fin de “ofrecer lo que se puede dar” y establecer un techo o en su defecto no ofrecer nada y tensar la situación de reclamo hasta fin de año, ganando tiempo y plata.Los gremios oficialistas volverán a quedar mal, porque se podrá observar que entre lo “ofrecido y rechazado” en marzo a lo que aparecerá ofreciendo el gobierno en los próximos meses, no habrá diferencia o ésta será mínima, lejos, muy lejos de poder justificar que hayan dejado pasar 6 meses antes de exigirle al Ejecutivo una verdadera negociación para sacar a los empleados públicos de la línea de pobreza, con salarios realmente deprimidos, desfasados y consumidos por la inflación sin haber movido un solo dedo para contrarrestarlo. (Agencia OPI Santa Cruz)

Santa Cruz

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