martes, septiembre 29, 2020
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Un crimen atroz y el dilema entre ser demasiado reactivos o demasiado cautos hasta caer en el ocultamiento

El Juez Carlos Narvarte confirmó el hallazgo del cuerpo de Fabián Gutiérrez

(Por Rubén Lasagno) – El cruel asesinato del ex secretario de Néstor y Cristina, abrió viejas heridas conspirativas, redujo los márgenes de razonabilidad en algunos y provocó el apuro por encontrar rápidamente el motivo del crimen en otros, circunscribiéndolo al orden personal de la víctima, reduciendo todo para expresarse expeditivamente sobre el hecho consumado y de ser posible, desactivar cualquier especulación política alrededor de la muerte de Fabián Gutiérrez.

La familia, como es de esperar, entre el dolor de la pérdida, el marco horroroso de las circunstancias y la andanada de especulaciones generadas alrededor del brutal e incalificable hecho, con una repercusión inimaginable en todos los niveles de la prensa nacional e internacional, pretendió desde ese mismo dolor detener lo indetenible: el factor especulativo de las más variadas hipótesis alrededor de las motivaciones existentes para que cuatro jóvenes de una localidad pequeña como El Calafate, en algunos casos amigos y en otras conocidos por la víctima, hayan operado con tanta saña y perversión sobre un hombre quien, más allá de su involucramiento en cuestiones económicas-judiciales durante su paso como funcionario político, se lo conocía como alguien pacífico, tranquilo y para nada agresivo en su relación con el entorno que solía frecuentar.

Podríamos decir a esta altura, en esta suerte de nota descriptiva del panorama post-crimen, que el Juez Carlos Narvarte en general se ha manejado bien, excepto por algunos apresuramientos previos a la autopsia misma, el desenvolvimiento de la policía y los agentes de investigación no han dejado grietas a la hora de repasar su trabajo y la causa en si misma parece conducirse con buen ritmo y certeras decisiones en materia de análisis criminal y praxis investigativa.

No obstante, el juez Narvarte, al inicio de los acontecimientos, tuvo dos momentos poco felices. Uno cuando apurado por responder las requisitoria de los medios nacionales, habló de un “hecho pasional”, circunscribiendo el crimen a un arrebato o despecho de pareja y el segundo yerro, también en sus declaraciones, fue cuando aludió al crimen como a jóvenes a quienes “se les había ido la mano”.

Una prueba absolutamente concluyente que descartaba uno y otro argumento, es que Fabián Gutiérrez había sido encontrado precintado, golpeado, torturado, cortado y posteriormente se comprobó por el médico forense que fue estrangulado con un cable, con el agravante de intentar desaparecer el cuerpo en un pozo al cual sus autores pensaban sellar con cemento.

Dio positivo la inspección ocultar del juez Narvarte y Jefatura de Policía suspendió una conferencia de prensa por zoom

Visto así, ninguno de los argumentos difundido inicialmente por el juez, como hipótesis primaria, eran válidos. Ningún despechado ni alguien que “se le fuera la mano”, hace semejante atrocidad. Todo era producto (y estaba a la vista) de una acción planificada previamente y llevada a cabo de manera burda y sin conocimiento de criminalidad, pero que efectivamente reconoce el mismo juez cuando a las pocas horas de sus declaraciones iniciales, habla en otra entrevista a medios nacionales de “premeditación y alevosía”.

Otro factor de peso que despertó algunas dudas, pero se entiende en el marco del dolor por el brutal crimen, fue la reacción de la familia, liberando un comunicado prácticamente atacando a los medios por las hipótesis políticas que discurrían alrededor de la muerte de Fabián. Es lógico pensar que en medio del dolor por la pérdida y el trauma por el horror, la familia pretenda circunscribir el duelo a su intimidad y desechar, no oír y repudiar las argumentaciones de quienes hablamos desde afuera y casi con descarnada subjetividad teorizamos sobre hipótesis que, necesariamente, al menos en los primeros momentos de conocidos los hechos, remiten a cuestiones de tipo conspirativas y de orden político.

Pero esto es natural por dos motivos: por la calidad de la víctima y el contexto socio político en el que se desenvuelve el crimen. Fabián Gutiérrez no es cualquier persona, era un hombre clave dentro del poder político provincial/nacional que por 12 años se manejó en las entrañas de ese poder, lo conoció muy de adentro, particularmente a los personajes y lucró en beneficio propio desde ese sentido de pertenencia. Fue quien menos ocultó la riqueza amasada en funciones, sus negocios, el entrelazamiento de intereses no siempre y del todo claro construido y se ufanaba y ostentaba de tal condición en los círculos que frecuentaba. Esto, sin duda, contrariamente a otros secretarios de los ex presidentes quienes han cultivado un perfil muy bajo, lo exponía mucho más a los peligros de los cazafortunas que proliferaron en Santa Cruz después del 2013, cuando se hizo pública la existencia de “caletas” de dinero ocultos en domicilios particulares y estancias de esta provincia.

Pero el valor agregado que tuvo su exposición, fue su condición de “arrepentido” en la causa de “Los Cuadernos” donde junto con Víctor Manzanares, prácticamente deshilvanaron el mecanismo de corrupción K a nivel nacional, poniéndose en un lugar bastante incómodo desde la mirada inquisidora de la dueña del circo y su entorno, que evidentemente ha contaminado desde un principio el motivo que generó este crimen, lo cual complejiza aún más el trabajo de la justicia y obliga al juez a ser sumamente rápido, expeditivo pero mucho más preciso, a la hora de abordar la trama oculta que se teje tras el asesinato del ex secretario y la necesidad de poner sobre la mesa de las verdades, las pruebas contundentes de que estos cuatro delincuentes no actuaron por mandato e instigación como, muchos podemos llegar a suponer. La decisión apresurada del juez y la familia al decir desde un primer momento que lo ocurrido no es político, sembró aún más dudas y no ayudó a tranquilar a nadie.

Otra posición para mi gusto demasiado apresurada, ordinaria e inconveniente, es la asumida por la oposición que sin esperar novedades concluyentes y muchos menos el avance de la investigación, ató cabos, unió antecedentes, evaluó un panorama hipotético, sacó conclusiones y elaboró un comunicado absolutamente innecesario, apuntando al poder político, al gobierno y mezclando de manera directa y frontal la muerte de Gutiérrez con una conspiración para silenciar a los delatores de la corrupción K, desde el entorno de Cristina Fernández.

A mi entender la oposición se equivocó, actuando de la misma manera que hace el kirchenrismo ante el mínimo estímulo donde ven la posibilidad de mezclar todo, ensuciar las causas y atacar indiscriminadamente a los que ellos consideran sus enemigos, actúan impulsivamente sin medir las consecuencias. No haberse dado el tiempo necesario para tomar distancia y aguardar el avance de la investigación, hizo que todo lo dicho desde la oposición sea puesto en duda, aparezca como un “uso político innecesario” y le dio pie al presidente, a la unidad básica de CFK (Sala Patria) y sus voceros, a redoblar la apuesta y contraatacar victimizándose inmediatamente de conocido el comunicado.

El periodismo, a quien culpan de generar hipótesis conspirativas, puede unir hechos y circunstancias y analizar los distintos escenarios y teorizar sobre presunciones, porque es el objeto y el fin de la prensa, es nuestro trabajo, más allá de informar, analizar, investigar y contribuir a despejar algunas dudas o crear otra en virtud de cómo se van dando los hechos, pero la oposición, institucionalmente, no puede cometer un error de este tipo, al menos sin quedar expuesta como un sector que hace un aprovechamiento político indebido de un hecho tan aberrante que merecería más respeto y el resguardo de un silencio más adecuado, hasta que los indicios seguros de cómo, quién, cuándo y por qué pasó, maduren y permitan tener un panorama más completo de lo ocurrido y de los actores.

Por todo esto, nosotros planteamos que en esta circunstancias se construye un dilema entre ser demasiado reactivo, armando conspiraciones no probadas o demasiado cauto, hasta caer en el ocultamiento de los hechos. (Agencia OPI Santa Cruz)

7 Comentarios

  1. Si yo hubiese sido el responsable de las averiguaciones judiciales, y en virtud de la desconfianza que genera este gobierno provincial, simplemente hubiera llamado a la justicia federal y le hubiera dicho Sres. estas son las condiciones, nos hacemos a un lado, investiguen uds. (De esta forma transparente, no hubiera habido comunicado alguna, ni especulaciones de ningún tipo).
    Pero que tal si al arribar los investigadores federales, encuentran documentación, dinero o bienes material que no debían encontrarse, en esta condición, mejor que no actúe la justicia federal, lo arreglamos entre nosotros, localmente y digan y especulen lo que quieran, es mas sano que lo anterior.

  2. Son todos de Cuarta, oficialismo y oposición. En Negro Cortéz, jefe de policía encontró donde estaba enterrado, no por astuto y sagaz, sino que fué a hacer un pichín y mientras hacía dibujitos de cloro, vió tierra removida. Fué casualidad

  3. algun dia la plata va aparecer no creo que puedan ocultar tanto son muchos años de recaudar sin control de nada. votantes de cuarta e ignorantes por conveniencia pero en definitiva complices de una provincia en ruinas con mas de 40 años sin progreso cuando deberia ser la mejor

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