El Banco Central giró otros $ 70.000 millones al Tesoro y casi agotó el cupo de pesos que puede prestarle al Gobierno

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El titular del Banco Central minimizó el salto del dólar libre y lo vinculó con “maniobras especulativas”

El BCRA ya usó el 95% de lo permitido. Y además transfirió el 70 % de las ganancias del 2019.

Por: Laura García

Ya son los últimos. El Banco Central acaba de girar $ 70.000 millones en adelantos transitorios al Tesoro y ya está al borde de agotarlos. Es que ya utilizó alrededor del 95% de estos préstamos según el tope permitido por su Carta Orgánica de $ 1,3 billones.

Es cierto, están también las utilidades. De hecho, con los adelantos casi consumidos, las transferencias de las ganancias de la entidad fueron hasta ahora la principal vía de auxilio monetario para contrarrestar la estrepitosa caída de la recaudación.

Pero también las utilidades se evaporan rápido:  ya se giró $ 1 billón, lo que supone el 70% del resultado inflado por mecanismos contables del 2019. Se trata, si embargo, del 50% del total disponible, ya que aún queda más de la mitad de las ganancias no asignadas del 2018. Son otro billón de pesos. 

Las ganancias del Central se vieron beneficiadas el año pasado no sólo por el impacto de la devaluación, que revalorizó sus tenencias en dólares, sino por cierta contabilidad creativa aplicada a las Letras Intransferibles (los títulos ilíquidos que el Tesoro entrega al Central como contrapartida cada vez que toma reservas para pagar deuda).

El año pasado se decidió cambiar el criterio según el cual son valuadas. Y la maniobra rindió sus frutos: considerando también el efecto tipo de cambio, el valor de estos papeles se quintuplicó. Y el resultado casi se triplicó ( aumentó 180%). De hecho, no haber sido por eso, el balance hubiera quedado en rojo.

Fuera de juego

Por el momento, en tanto, los adelantos transitorios están casi fuera de juego a no ser que se modifique la Carta Orgánica como se hizo, por ejemplo, en el kirchnerismo durante la gestión de Mercedes Marcó del Pont.

Fernando Marull, de FMyA, comenta al respecto: “le quedaba algo de margen, unos $ 120.000 millones, de modo que ahora restan unos $ 50.000 millones. El máximo surge de un cálculo que es el 12% de la base monetaria más el 20% de la recaudación, es decir de los ingresos corrientes que tiene el Tesoro. De ahí, que suma unos $ 1,3 billones”.

El Gobierno, a su vez, busca en el Congreso validar esas utilidades engrosadas vía las Letras Intransferibles, fuente garantizada de financiamiento del déficit. Sin ir más lejos, la asistencia financiera del Central “calzó” casi a la perfección en el primer semestre con el rojo fiscal.

“La relación déficit fiscal/emisión fue de 1 en el primer semestre 2020. Generación de déficit con emisión de pesos por parte del BCRA como única fuente de financiamiento”, dice Nadín Argañaraz, del IARAF. El déficit primario del primer semestre fue del 3% del PIB, más intereses de deuda por 1,1% del PIB.

El truco contable

¿En qué consistió el cambio de valuación que infló al balance del Central? A grandes rasgos, pasaron de un valor de mercado, que con la destrucción del precio de los bonos implicaba una pérdida, a valor técnico. Eso significa más ganancias cambiarias para este año, al aplicarse sobre un monto mayor. “El aumento del activo fue de U$S 37.000 millones por el cambio contable de las letras”, aporta Marull.

Es que las Letras, papeles sin liquidez, están en dólares por lo que se revalorizan con la devaluación al igual que las reservas. Sin embargo, no son asimilables a esos activos, que superan en varias veces. En caso de que el Banco Central necesite recurrir a dólares, no puede recurrir a estas letras.

Muchos creen que con este cambio de criterio de valuación no será necesario modificar la Carta Orgánica. Otros, más escépticos, creen que sí. ¿De qué va a depender? Fundamentalmente, de la evolución del déficit.

Muy jugados con el déficit​

Martín Vauthier, director de Eco Go, explica: “Uno esperaría que se mantenga elevado en estos meses pero va a ser muy relevante lo que ocurra con las medidas de gasto que fue implementando el Gobierno para mitigar el efecto de la pandemia. Si uno viera la dinámica fiscal reciente y excluyera las medidas de gasto adicional relacionadas al COVID-19 y el aumento de los subsidios energéticos derivados también del menor pago durante la pandemia, el resto del gasto primaria estaría creciendo abajo de la inflación interanual por lo menos en junio.”

Y apunta otros dos factores que van a terminar de inclinar la balanza: el timing de la recuperación de los recursos tributarios y el mayor ratio de refinanciamiento de pesos que está logrando el Tesoro en sus colocaciones, lo que le quita presión al Central. “En el margen pero ayuda”, sostiene.

Para Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma, “están muy al límite con la emisión”. Y explica: ellos mismos reconocen un déficit financiero superior a 10% puntos del PIB para 2020 y tiene, exprimiendo al máximo, 7 puntos de utilidades a distribuir por resultados no asignados 2018 y 2019″.

“Ergo, si el mercado de pesos no genera una aporte neto significativo por las buenas van a tener que elegir entre modificar el art 20 de la Carta Orgánica para permitir más adelantos o meterle títulos a los bancos de forma no voluntaria”, reconoce.

Un ejemplo, explica, fue el bono TJ22P, que sirve para integrar encajes (porción de los depósitos que debe quedar inmovilizada), que de otra forma están en efectivo y rinden 0%. “Pero igual, de cara a 2021,  van a tener pocas utilidades. Medio que madura un cambio en el art 20. Esta ahí”, advierte.

La estrategia de salida

Mientras tanto, el mercado mira con preocupación la llamada “estrategia de salida”, por ahora no explicitada. Esto es cómo se va a lidiar con semejante emisión monetaria que en la post-pandemia, al dejar atrás este precario equilibrio de cuarentena en el que los costos no son tan evidentes por el parate económico y las restricciones de movimiento.

En ese sentido, por lo que se observa en julio, la absorción de pesos, el esfuerzo por retirar parte del excedente de la calle, fue mucho menor que el mes anterior. La colocación de Leliq (letras del Banco Central que sólo pueden suscribir los bancos) pasó de $ 335.508 millones a $ 36.173 millones en julio hasta el día 24, último dato oficial.

La esterilización vía pases (préstamos a un día para las entidades) fue de $ 14.124 millones (contra $ 33.723 millones en junio), mientras que las intervenciones en el mercado cambiario se convirtieron en una fuente de absorción ante la persistente necesidad de vender para mantener el ritmo de valuación. Así, ya contrajo casi $ 30.000 millones. (Clarín)

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