Martín Guzmán anticipa una larga negociación con el FMI y un acuerdo recién “a principios del año que viene”

0
163
En una señal a los bonistas, Martín Guzmán dijo que recién en 2023 habrá superávit

El ministro de Economía resaltó el reciente acuerdo con los bonistas. Criticó el plan del Gobierno de Macri con el Fondo.

Tras el acuerdo con los tenedores de bonos privados, el próximo paso de la reestructuración de la deuda argentina será con el Fondo Monetario Internacional, una negociación dura cuyo final recién podría estar en el inicio del 2021, según afirmó el ministro de Economía, Martín Guzmán.

“Por la complejidad y la cantidad de detalles que hay que negociar, no lo vemos rápido. Va a llevar meses, incluso es posible que recién a principios del año que viene se pueda llegar a un acuerdo”, afirmó.

En declaraciones a radio Metro, el funcionario cuestionó el acuerdo al que llegó el gobierno de Mauricio Macri y anticipó una estrategia diferente: “Con el anterior se llegó a un acuerdo en pocas semanas y la sociedad quedó a un lado. Nosotros vamos a llevar un debate mucho más amplio que va a llevar tiempo, vamos a discutir cada detalle sobre la base de la prudencia, la responsabilidad, el objetivo de más trabajo”.

Guzmán describió la negociación cerrada días atrás con los bonistas como “un paso importante”, aunque pidió “mantener la cautela” ya que la Argentina “tiene un conjunto de problemas estructurales”.

“Sabíamos previo al 10 de diciembre que este era un tema central en el que teníamos que avanzar mientras íbamos avanzando en otro conjunto de temas centrales. Se alcanzó este resultado. No se terminó la reestructuración porque esto está abierto hasta el 24 de agosto, pero obviamente va a dar un horizonte más despejado para las políticas públicas”, señaló.

“Estos son procesos en los que participan decenas y decenas de fondos de inversión y miles de acreedores. El más visible fue el fondo de inversión más grande del mundo (BlackRock), pero había muchos otros. De hecho, la parte más compleja fue la coordinación entre todos los acreedores. Es un rompecabezas con distintas piezas”, explicó, en ese sentido.

El ministro hizo un repaso detallado sobre la negociación: “Lo más complejo en esta primera etapa era la reestructuración con los acreedores privados que habían tomado deuda argentina bajo ley de Nueva York. Al mismo tiempo teníamos la deuda pública en pesos, que es un mercado que se viene normalizando muy bien, y eso ayuda mucho a Argentina porque le permite endeudarse en moneda local. Permite ir reconstruyendo la posibilidad de que haya financiamiento en pesos a tasas razonables y que las empresas se vayan beneficiando de eso y puedan invertir más, y generar más trabajo”.

Después, agregó, “estaba la deuda en dólares bajo ley argentina, otro tema importante”. “Nosotros decidimos tratar de una forma equitativa a la deuda bajo ley extranjera, que era más difícil de reestructurar, y a la deuda ley argentina. Había voces que decían que como es más fácil reestructurar deuda ley argentina que la quita sea más grande allí, pero nosotros queríamos cuidar a la ley argentina para que siente las bases de un desarrollo de mercado de capitales que ayude a que haya más instrumentos de ahorro”, agregó.

Ahora, siguió el economista, habrá que resolver la deuda con el FMI: “Son aproximadamente 45.000 millones de dólares que tomó el Gobierno previo bajo la expectativa de que esto iba a generar un shock de confianza, entonces esto iba a bajar el costo al que la Argentina se endeudaba en los mercados financieros internacionales, iba a poder tomar prestado a tasas más bajas y con eso pagarle al Fondo. Eso no pasó”.

“Ahora tenemos una montaña de vencimientos entre septiembre del 2021 y 2024 a los que no podemos hacer frente en las condiciones en las que está Argentina. Fue manifestado de forma explícita como un apoyo al Gobierno anterior para que pudiera ganar las elecciones. Bueno, finalmente la economía se desplomó como todos sabemos y ahora buscamos resolver el problema”, comentó.

Siguió: “El programa stand by que sancionó el Gobierno anterior se basó en un combo de contracción fiscal y contracción monetaria en un momento de recesión y los resultados quedaron a la vista. Todos los indicadores económicos y sociales se deterioraron, la vida de millones de personas se deterioró. La brutal devaluación, con el efecto que tuvo sobre el poder adquisitivo, la destrucción de empresas, la destrucción de empleo y el aumento de la pobreza”.

Consultado respecto de las conversaciones con las autoridades del Fondo, Guzmán habló de una “relación muy constructiva con Kristalina Georgieva y con todo el staff, lo que no quita que va a ser una negociación dura y compleja”.

“No es que haya una interlocutora o un director. Está el directorio e intereses que se van a ver manifestados en todas estas negociaciones. Pueden aparecer distintos pedidos y nunca hay que descartarlos. Pero lo que nosotros tenemos claro es que no vamos a hacer nada que vaya en contra de lo que consideramos deseable para un sendero de desarrollo inclusivo y estable para Argentina”, cerró. (Clarín)

Dejar una respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí