Seis meses de Lacalle Pou en Uruguay: el éxito ante el coronavirus, una imagen en alza y el desafío de la economía que viene

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Fuerte discurso de Lacalle Pou en Uruguay: dijo que el resultado es “irreversible” y cuestionó a Daniel Martínez

La pandemia golpeó apenas 12 dias después de su asunción. La llamada “lbertad responsable”, sin cuarentena, puso al país como ejemplo en el manejo de la crisis. La recesión, el gran reto del futuro.

Afrontar con buenos resultados una pandemia de coronavirus apenas asumir, buscar aminorar el efecto de una recesión económica y perder a una figura destacada en la coalición de Gobierno son algunas claves de los 6 meses que este martes cumple como jefe de Estado el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou.

Los planes del Ejecutivo, que asumió el 1 de marzo, quedaron aplazados por la llegada de la COVID-19 a Uruguay el día 13, cuando se decretó la emergencia sanitaria que todavía está vigente.

No obstante, el Gobierno siguió adelante con la Ley de Urgente Consideración (LUC), proyecto estrella del mandatario, que quedó aprobada por el Parlamento el 8 de julio.

El pequeño país de Sudamérica, de solo 3 millones y medio de habitantes y oculto entre dos gigantes como Argentina y Brasil, fue noticia por sus pocos contagios y fallecidos por COVID-19 sin la necesidad de una cuarentena obligatoria.

La llamada “libertad responsable” que pregonaron las autoridades junto al Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) y la suspensión de actividades dieron sus frutos y, según las últimas cifras oficiales, Uruguay registra 1.585 positivos (163 de ellos activos) y 44 fallecidos.

En declaraciones a Efe, la vicepresidenta de Uruguay, Beatriz Argimón, admite que en este medio año les “pasó de todo”, ya que se vieron “inmersos en un mundo que mostraba una emergencia sanitaria”.

“Una vez más la sociedad uruguaya asumió el compromiso que teníamos que tener para cuidarnos todos y creo que esos son los principales resultados: el poder haber juntado las voluntades de todo el Uruguay para que tengamos los indicadores que muestran que, hasta el momento, hemos podido ir sorteando problemas que en otras sociedades realmente han sido muy agudos”, señala.

Pocos contagios, mucho desempleo

Aunque ya había un panorama complejo en la economía uruguaya, la pandemia conllevó cierre de empresas, personas desocupadas y aumento de la pobreza, que motivó la creación de cientos de ollas populares para proveer de un plato caliente a miles de personas cada noche.

El presidente de la central sindical, el PIT-CNT, Fernando Pereira, dice a Efe que, aunque reconoce los buenos resultados sanitarios, tienen diferencias importantes en cómo afrontar las consecuencias sociales.

“Estamos convencidos de que el Gobierno debe tener en agenda un salario básico de emergencia para los 300.000 hogares uruguayos que se quedaron sin ingresos”, señala el sindicalista, quien añade que tampoco comparte la “política de recortes” del Ejecutivo.

Pese a las diferencias políticas, Pereira también admite que el diálogo con el Ejecutivo ha existido en todo momento.

Cuando llegó la crisis sanitaria, uno de los socios de la coalición que sostiene al Ejecutivo de Lacalle Pou, del Partido Nacional (PN, centroderecha), fue el que más se hizo notar.

El entonces canciller, Ernesto Talvi, del Partido Colorado (PC, centroderecha), protagonizó una campaña para el retorno de uruguayos en el exterior y desarrolló operativos humanitarios para la partida de extranjeros varados, siendo el caso del crucero Greg Mortimer, afectado por COVID-19, el más mediático.

Desacuerdos políticos con la coalición y el propio PC (por sus roces con el exmandatario Julio María Sanguinetti) llevaron a la sorpresiva renuncia a la actividad política de Talvi, quien fue relevado por el entonces embajador de Uruguay en España, Francisco Bustillo.

El politólogo Antonio Cardarello señala a Efe que el alejamiento de Talvi “sin dudas significó un golpe” para Lacalle Pou porque se perfilaba como el principal socio.

Pese a este revés, sucedido en medio de la asunción de la presidencia pro tempore del Mercosur de Uruguay, aún se mantiene sólida una coalición integrada también por el Partido Independiente (PI, centroizquierda), Cabildo Abierto (CA, derecha) y el Partido de la Gente (derecha).

Solo la cercanía del senador Guido Manini Ríos, líder de CA, puede alterar la tranquilidad del Ejecutivo, ya que el ex comandante en jefe del Ejército está acusado de ocultar información sobre los desaparecidos en dictadura, por lo que se estudia su desafuero parlamentario.

Economía en recesión

Aunque a finales de 2019 y principios de 2020 había síntomas de recuperación económica, ello se vio “violentamente truncado” por el coronavirus.

Así lo explica a Efe la gerente senior del Departamento de Asesoramiento Económico Financiero en Deloitte Uruguay, Florencia Carriquiry, quien señala que hay “en una recesión importante de la economía”.

Aunque espera que la crisis sea “bastante transitoria”, también reconoce que tendrá “algunos impactos más o menos duraderos”.

Carriquiry no opina sobre el proyecto de ley de Presupuesto, que este lunes entró en el Parlamento para su debate, pero sostiene que desde antes de la pandemia se preveía que la reducción del déficit fiscal es “bastante difícil” de cumplir solo con recorte del gasto público.

El viceministro de Economía en el anterior Ejecutivo, Pablo Ferreri, señala a Efe que el actual “no ha puesto todos los recursos necesarios” para afrontar la crisis y ello se refleja en el ránking de la CEPAL, que ubicó a Uruguay entre los últimos puestos de quienes más han gastado para combatir la pandemia.

Para Ferreri, el Frente Amplio (FA), coalición de izquierda que gobernó Uruguay entre 2005 y 2020, entregó un país con “fortalezas financieras innegables” y capacidad de acceder a líneas de crédito internacionales que podrían haber mitigado la crisis.

Cardarello subraya que el Gobierno “viene sobrellevando exitosamente la gestión” y se ve en los altos niveles de aprobación de las encuestas.

Junto al desarrollo de la coalición de Gobierno, el FA ha adoptado un rol de oposición que, en principio, parece que le costó asimilar. Tras 15 años de Gobierno y en plena crisis sanitaria, la fuerza de izquierda tuvo dificultades para estar al otro lado del mostrador.

Aunque ya pasó una gran ola, el Gobierno de Lacalle Pou -gran aficionado al surf- todavía no puede estar tranquilo, por lo que deberá estar preparado para no caerse de la tabla en un complejo panorama de crisis sanitaria, social y económica. (Clarín)

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