Banderazos en todo el país por la justicia y contra la inseguridad y la corrupción

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Banderazos en todo el país por la justicia y contra la inseguridad y la corrupción

Los manifestantes se concentraron a partir de las 16 en distintos puntos de la Ciudad y del interior.

Por: Gonzalo Herman

Tras la polémica quita de fondos a Ciudad de Buenos Aires para auxiliar a la administración bonaerense de Axel Kicillof, otro banderazo volvió a mostrar este domingo el fuerte rechazo de una parte de la sociedad contra las políticas del gobierno de Alberto Fernández.

El epicentro de las protestas fueron los alrededores del Obelisco porteño, aunque las manifestaciones “autoconvocadas” a través de las redes sociales se replicaron en las más importantes ciudades del interior. En todo el país los “banderazos” fueron por la justicia, la inseguridad, la corrupción, la liberación del empresario K Lázaro Báez, las políticas contra el Covid-19, entre otros ejes.

En la Ciudad, aunque llamativamente también en las concentraciones en el interior, hubo rechazo al “zarpazo” a fondos de la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires (alrededor de $ 9.000 millones en lo que queda de este año y $ 45.000 millones en 2021).

Hubo protestas en Capital, frente a la Quinta de Olivos, en el centro de Bariloche, Córdoba, Mar del Plata, Rosario, Tucumán, Mendoza y La Plata. Fueron promovidas desde las redes sociales bajo el hashtag #13STodosALasCalles; #13SPorLaRepublica; #13SPorLaLibertad.

Las manifestaciones empezaron pasadas las 16 y duraron alrededor de tres horas.

En Capital, grupos de manifestantes se reunieron en el cruce de las avenidas Corrientes y 9 de Julio. Ocuparon la mano que va hacia el sur y rodearon el Obelisco. La avenida había sido cortada a la altura de Córdoba, por agentes de tránsito de la Ciudad, ya que allí comenzaba la larga fila de autos con manifestantes dentro que tocaban bocina en forma de protesta.

Una parte de las personas que participaron del banderazo no bajaron de sus autos, para respetar el protocolo de distanciamiento social. Otros, en cambio, ocupaban veredas y la calles, con banderas argentinas, cacerolas y barbijos, y coreaban consignas contra la reforma judicial, la cuarentena y la corrupción.

En medio de banderas argentinas flameando, bocinazos y ruido a cacerolas, una mujer de mediana edad, subida al techo de su auto, con un megáfono en la mano, arengaba a la multitud con un discurso improvisado, buscando unificar la voz de la protesta. “Chicos, no tenemos que dejarnos atropellar por este Gobierno que busca impunidad. Si lo dejamos, no vamos a volver a votar nunca más. Le decimos no a la corrupción, no a la impunidad, no a la dictadura populista”, expresaba la mujer con su voz semi tapada por un barbijo anti-kirchnerista.

Debajo, atentas al discurso, señoras aplaudían enérgicas, mientras comentaban entre ellas, “claro, tiene razón, que horror, no hay que dejarnos atropellar”.

La mayor parte de la gente que participó en la protesta en el Obelisco eran de mediana edad. Se vio pocos jóvenes; los pocos que había estaban acompañados por sus padres.

Al preguntarles los motivos de su apoyo al banderazo, todos los consultados por Clarín dieron respuestas similares. Un hombre llamado Sergio, que estuvo a los pies del Obelisco, dijo: “Tenemos que hacer algo para frenar esta embestida que estamos sintiendo por parte del Gobierno. Sentimos que si a los pocos meses ya tenemos todas estas situaciones, no sabemos lo que será dentro de tres años”.

Y agregó: “Con respecto a las políticas sanitarias que se tomaron me parecen tremendas, muy por el contrario a lo que pasa en otros países. Nos decían que cuidaban nuestra vida pero tenemos más de 10.000 muertos”.

En las redes sociales miles de usuarios compartieron sus reclamos contra el Gobierno: “Por la República”, ” Por la Constitución Nacional, la libertad y la justicia”, “No a la liberación de presos K”, “Contra la impunidad y la corrupción”, entre otras consignas.

En la Ciudad, la protesta -que incluía el malestar por la cuarentena de seis meses- se dio en un domingo soleado que se pareció mucho al de la la vieja normalidad: mientras los que manifestaban contra las medidas contra el Covid-19 en el centro, los parques porteños desbordaban de gente que disfrutaba de la vida al aire libre como si ya fuera primavera.

Uno de los puntos donde el reclamo se escuchó con fuerza fue en la Quinta de Olivos. Allí sobre la Avenida Maipú cientos de personas hicieron sonar sus cacerolas, cornetas o bocinas.  Es el mismo lugar donde la semana pasada oficiales de la Policía bonaerense realizaron un sirenazo con los patrulleros para pedir aumento salarial.

El desempleo y la pobreza también se vieron en el Obelisco pero no formaron parte de la protesta. Esta otra consecuencia de la cuarentena pasó entre los bocinazos y por debajo de las banderas argentinas flameantes, en forma de familias sin techo, que caminaban con sus carritos y bolsas, buscando restos de comida en tachos de basura, o cartones para vender. En ningún momento hubo diálogo entre estas dos caras de la pandemia, ignorándose mutuamente, como si la otra parte no existiera, dejando aún más abierta la grieta.

Este banderazo continúa la serie de protestas post covid, que arrancaron con cacerolazos y aplauzasos en los balcones en contra de la liberación de presos allá por fines de abril, luego fue contra el plan de expropiación de Vicentin en junio, seguida de la multitudinaria marcha nacional del 17A, que se transformó en el mayor banderazo contra el Gobierno desde que comenzó la cuarentena. (Clarín)

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