Por qué la situación es distinta a la crisis de 2001

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Por: Sofía Diamante

En los últimos días comenzaron a correr los rumores en las redes sociales y por los grupos de WhatsApp. Sostenían que se venía un nuevo corralito o corralón, como se le llamó en 2001 y 2002 a la imposibilidad de los ahorristas de retirar los dólares físicos de sus cuentas bancarias, y que luego terminaron pesificados.

Este rumor no es nuevo. También se había instalado con fuerza luego de las elecciones primarias en agosto del año pasado. Tanto en ese momento como ahora, el contexto era parecido: se instaló un clima de desconfianza entre los ahorristas y varios recurrieron al banco a retirar sus dólares.

Desde el martes pasado, los bancos admiten que hubo un aumento de solicitudes de turnos para retirar dólares, pero dicen que el incremento es marginal. “Los bancos están líquidos”, es la respuesta que dan. ¿Qué significa esto? Que no tienen comprometidos los dólares depositados en préstamos a otros clientes y por lo tanto están disponibles.

“Hay un excelente nivel de depósitos en dólares. Aún con la salida fuerte de depósitos en agosto del año pasado, después de las PASO, el sistema siempre estuvo líquido. A todos los ahorristas que fueron a retirar sus dólares, se les pudo entregar. Lo único que hubo fueron demoras en la logística dado que es un bien físico que requiere traslado y atesoramiento, pero el sistema está líquido y solvente”, enfatizaron en un banco internacional, que admitió que “los turnos para retirar divisas aumentaron esta semana, pero no sensiblemente”.

La diferencia principal con la crisis de 2001 y 2002 es que no hay un problema de descalce de moneda: los bancos prestan dólares solo a los clientes cuyos ingresos son en esas divisas; la mayoría son empresas exportadoras.

Además, luego de las últimas crisis, el Banco Central restringió aún más la cantidad de depósitos que pueden prestarse (suba de encajes), y los mismos bancos limitaron estas opciones. De hecho, solo el 30% de los dólares depositados está prestado, lo que muestra la liquidez del sistema bancario.

La desconfianza, sin embargo, comenzó a crecer desde el martes de la semana pasada, cuando el Banco Central restringió aún más el cepo y estableció más límites para acceder a la compra de divisas, lo que paralizó la venta por parte de los bancos, que tuvieron que adaptar sus sistemas a las nuevas condiciones.

Esto provocó un virtual “feriado cambiario”, ya que desde hace seis días hábiles que no se permite comprar y vender dólares por el mercado oficial, solo se opera en el informal (que no está regulado) y a través del mercado bursátil.

Según las últimas cifras oficiales, la cantidad de dólares privados depositados en el sistema son US$17.246 millones al pasado viernes. Algunos bancos internacionales ya comenzaron importar más billetes para suplir a sus sucursales y llevar tranquilidad a los clientes. (La Nación)

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