Vuelve el dólar ahorro: más caro, con límites y para muchos menos

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Se restablece la operatoria después de siete días. El nuevo super cepo se pondrá a prueba con el cupo de octubre.

Por: Laura García

Idas y vueltas mediante entre la ANSeS, el Banco Central y los bancos para la implementación del super cepo, la operatoria del dólar ahorro, que comenzó a normalizarse el viernes después de siete días, debería restablecerse por completo hoy a la espera del “reseteo” del cupo de octubre y el clásico embudo de demanda que desborda los sitios.

Demanda que, se descuenta, esta vez será menor con las nuevas restricciones: sobre todo, menos participantes (quienes quedaron excluidos) y menos “puré”, que hoy deja una diferencia de $ 1.600.

El aumento de precio ( $132 con el nuevo adelanto a cuenta de Ganancias del 35%) tendría un impacto marginal, al igual que el avance de los consumos en dólares con tarjeta sobre el cupo disponible. Pero será una demanda menor que no necesariamente reportará gran alivio.

De hecho, desde que el martes 15 de septiembre se anunciaron las medidas, el Banco Central no pudo dar vuelta el partido. La entidad se desprendió de unos US$ 350 millones, aún sin la presión de la demanda “hormiga” que ahora vuelve a la carga más amilanada.

“En agosto vendieron dólar ahorro por US$ 770 millones a 4 millones de personas. En las primeras dos semanas de septiembre, las ventas del Central se aceleraron e iban rumbo a US$ 2.000 millones mensuales, por eso endurecieron el cepo”, explica Fernando Marull, de FMyA. Para poder calibrar el peso del dólar ahorro, las ventas para pagos de importaciones en agosto fueron por US$ 3.700 millones.

Los días sin acceso al dólar ahorro tuvieron además su daño colateral: dieron cabida a rumores que reactivaron los retiros de dólares por ventanilla en los bancos.

​”Hubo días de US$ 200-300 millones diarios aunque todavía por debajo de los US$ 400 millones de las PASO”, comentan en la City. Durante el período electoral del año pasado, los depósitos en dólares sufrieron tal drenaje que se redujeron a la mitad.

Los primeros días de octubre dejarán al descubierto en qué medida el Gobierno logró domesticar al dólar ahorro.

En principio, se espera una menor demanda por los potenciales compradores que se quedaron afuera. Es el caso de quienes perciben planes sociales como el IFE o no tienen ingresos formales.

También se ven alcanzados quienes recibieron ayuda crediticia. Si bien era una restricción que ya regía para  los “tasa cero” (préstamos para autónomos y monotributistas) se sumaron quienes patearon cuotas impagas al final del crédito, tienen cuotas congeladas de hipotecarios UVA y refinanciaron sus saldos de tarjetas en abril.

En materia de desincentivos, quizás el más determinante será la ganancia que hoy deja el “puré”, la transacción por la cual se adquiere dólares a precio solidario y se los vende en el mercado informal.

Esta pirueta financiera, que prospera con la ampliación de las brechas, llegó a redituar $ 10.000. Para principios de septiembre, antes de las medidas, había caído a un mínimo de $ 5.000 y hoy quedó reducido a $ 1.600, con un dólar solidario a $ 132 y un blue a $ 145 (por el que se paga $ 140 a quien vende).

“Quizás los monotributistas o los ahorristas de ingresos menores puede ser que hagan algo de puré pero va a ser un puré mínimo. La demanda va a seguir sostenida por los 5 millones de empleos privados y 3 millones de empleos públicos que son asalariados. El 35% es pago a cuenta de Ganancias así que van a seguir pagando un dólar más bajo”, comenta Marull.

Martín Vauthier, director de Eco Go, traza el panorama en perspectiva: “Más allá de lo que ocurre con el dólar ahorro las reservas están en una dinámica que no es sostenible básicamente porque las exportaciones ya venían muy castigadas, que son el principal mecanismo de ingreso de dólares”.

“Las últimas medidas cambiarias dieron malas señales -señala- y eso genera que haya todavía menos oferta en el mercado de cambio. Las exportaciones están golpeadas por las retenciones, por la brecha y por el corte en el financiamiento. Se puede intentar seguir aguantando pero lo que se logre es quizás desacelerar en el corto plazo la caída de reservas, no acumular”. (Clarín)

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