Nueva custodia y extraños llamados de madrugada: los duros días como arrepentido del ex contador de Cristina

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Manzanares en su casa y con custodia. ¿De qué vive?. Si vas a hacerla, hacela bien

Según publica Clarín Víctor Manzanares declaró en el caso Cuadernos. Ahora teme que esa norma sea invalidada por la Casación y su situación quede en un limbo.

Por: Lucía Salinas

El teléfono sonaba a las tres, cuatro, cinco de la mañana, a veces a todas esas horas en un mismo día. Del otro lado la misma pregunta “¿Funciona bien el dispositivo?” Así, durante noches continuas, desde el Programa de Monitoreo llamaban a Víctor Manzanares -ex contador de los Kirchner- para chequear el estado de la tobillera electrónica, algo que según su abogado “podían hacerlo sin llamar todo el tiempo”. En el entorno del contador sospechan de situaciones “confusas de espionaje”, vehículos que lo siguen y desde donde lo fotografían. Ya cambió varias veces de celular, donde recibía amenazas que están judicializadas. A 3.000 kilómetros de Capital Federal, donde tramitan las causas en su contra, también tuvo que cambiar a su custodia: ahora lo vigila personal de Gendarmería. Estos días, la incertidumbre sumó otro dato: teme que la ley que lo amparó no rija más.

“¿Qué va a pasar con nosotros?”, es la pregunta reiterada durante las últimas semanas. Así, Víctor Manzanares el custodio de los números de la fortuna de la familia Kirchner por décadas, se refiere a los 31 arrepentidos del caso Cuadernos, el expediente cuya principal acusada es la vicepresidenta. La Cámara de Casación debe resolver si la Ley del Imputado Colaborador es inconstitucional o no. La situación despertó una gran incertidumbre en los acusados que decidieron acogerse a dicha normativa para colaborar con la justicia y así, ver mejorada su situación procesal.

Desde Río Gallegos, el ex contador de los Kirchner sigue de cerca la situación en medio de algunos sucesos que despertaron intranquilidad en sus abogados defensores, quienes fueron denunciándolos. Víctor Manzanares está libre, pero es monitoreado con una tobillera electrónica. Su cotidianidad en el sur se remite a los circuitos escolares de sus hijos y unas pocas actividades sociales. No volvió a pisar el estudio contable cuyas oficinas obtuvo gracias a Daniel Muñoz, el ex secretario privado de Néstor Kirchner. Esos movimientos de dinero, dijo la Justicia, respondieron a operaciones de lavado de dinero.

En los primeros meses luego de su regreso a Santa Cruz, pese a estar habilitado, no quiso volver a ejercer su profesión de contador. Pero con el tiempo buscó la manera de recuperar ese campo de acción. Sin embargo, en Río Gallegos aún no finalizan los papeles que le permitirán trabajar nuevamente. Por el momento, sólo colabora llevando los libros contables de los negocios de sus suegro.

Sus días en el sur son rutinarios, pero no por eso está tranquilo. Y mucho menos resguardado. Manzanares es uno de los principales arrepentidos del caso Cuadernos, así lo determinó en una resolución el juez Claudio Bonadio cuando dio por convalidados sus dichos. Pese a que por un tiempo pidió ser testigo protegido, al regresar al Sur el Programa no podía brindarle asistencia a tal distancia. Hoy sostiene, no se siente seguro: quienes deben custodiarlo son parte del Gobierno cuya principal figura fue denunciada por él: Cristina Kirchner.

En las últimas semanas se comunicó con su abogado Roberto Herrera para pedirle detalles sobre la situación procesal en la que se encontrará si la Ley del Arrepentido se declara inconstitucional. “Estamos ante una situación de inseguridad jurídica enorme, que busca adoctrinar para que nadie colabore en casos de corrupción. De saber que esto iba a pasar nunca le hubiéramos recomendado a nuestro defendido que se acoja a la ley del imputado colaborador”, dijo a Clarín.

A ese contexto de incertidumbre se suman otros sucesos no menos inquietantes: “después de reuniones a las que asistía Manzanares, en vez de cuidarlo su custodia se ponía a interrogar a las demás personas respecto a qué había dicho o no Víctor. En vez de cuidarlo, lo espiaban”, señalaron. Entonces se tomó la decisión de cambiar por otra fuerza el cuidado del ex contador. Ahora personal de Gendarmería está apostado las 24 horas en las inmediaciones de su casa. Cada paso es seguido por ellos.

Los cambios de teléfonos celulares también se volvieron una constante. Como contó Clarín en su momento, denunciaron mensajes intimidatorios a uno de los celulares encriptados que tiene Manzanares, una línea que sólo conocen quienes integran el Programa de Monitoreo de la tobillera electrónica. La denuncia radicada ante el juzgado federal de Río Gallegos, nunca avanzó. El contador sintió que “buscaban intimidarlo”.

No se siente seguro siendo custodiado por el Programa responsable de monitorear la tobillera electrónica. Desde hace unos meses, desde ese espacio que depende del Ministerio de Justicia, ante cada anomalía detectada llaman a Herrera, abogado de Manzanares, para poner fin a las comunicaciones de madrugada que a su entender no contaban con ninguna finalidad de control. Pese a reiterados pedidos, aún no logran que le quiten el dispositivo electrónico.

En su última confesión del 17 de febrero de 2019, el ex contador hizo puntual referencia a Cristina Kirchner. Para él, la vicepresidenta tenía conocimiento del dinero que manejaba Daniel Muñoz y preguntó sobre las operaciones realizadas en el exterior. Manzanares sumó al expediente tres biblioratos con documentación. (Clarín)

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