Coronavirus en Francia: protesta de dueños de restaurantes, bares, hoteles y discotecas para que los dejen trabajar

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Misterio en Francia: nadie sabe cómo se contagió una de las primeras víctimas fatales de coronavirus

Según publica Clarín Dicen que si no pueden abrir se fundirán. Llegados de todo el país, coparon las calles de París. El gobierno no puso fecha para la reapertura.

Por: María Laura Avignolo

“¡Queremos trabajar!” era el grito. No importaba ni la lluvia ni el frio de Paris. Los dueños de restaurantes, cafés, brasseries, bowlings, hoteles, discotecas, spas en Francia, las llamadas “profesiones sacrificadas de la pandemia” de coronavirus, se unieron para marchar por las calles de París hacia la Plaza de los Inválidos con esa sola consiga. Trabajar, abrir o se funden en masa.

Ellos reclaman su reapertura lo más rápido posible de sus establecimientos, ante la inquietante amenaza de un cierre definitivo y miles de personas en el desempleo y la miseria. Llegaron de toda Francia para una protesta desesperada el lunes al mediodía. “¡Nos hemos unido para decirle al gobierno: ‘Déjanos trabajar’!” claman.

Esta reunión, iniciada por la Unión de Industrias Comerciales y Hoteleras (UMIH), así como el Grupo Nacional de Independientes (GNI), comenzó alrededor de la 1 p.m. en la Explanada de los Inválidos. También estuvieron representados tanto proveedores de servicios como cerveceros, viticultores, agricultores, empresas de catering, fruterías y lavanderías.

Muy temprano ellos abandonaron sus ciudades en el interior de Francia para llegar a París a marchar y reunirse en la plaza, con la tumba de Napoleón de Fondo y el Gran Palais de marco. El esplendor de Francia para defender su identidad cultural, su arte de vivir a la francesa.

La Organización de Personal de Catering de Eventos (OPRE) también decidió sumarse al llamamiento de la UMIH y la GNI.

La ayuda de 900 euros, prometida por el gobierno ante la emergencia, no calmó a los profesionales del sector, que llevaron a cabo una concentración inicial cerca del Ministerio de Trabajo, a las 12:40 horas. Luego, marcharon a los Inválidos.

“Un año en blanco”

El objetivo para ellos es obtener “un año en blanco”, como “nuestros primos del espectáculo, “intermitentes”, que trabajan igual que nosotros”, explica Nathalie, jefa de servicio de catering de eventos, que estuvo en el lugar.

En la Explanada des Inválidos, los representantes sindicales hablaron por turnos frente a una multitud de manifestantes. “Hoy estamos reunidos y hablamos en nombre de 300.000 empresas y 2 millones de puestos de trabajo”, declaró Roland Heguy, presidente confederal de Umih.

Todos ellos dieron testimonio de su incomprensión y su bronca ante la decisión del gobierno de no reabrir bares y restaurantes: “Nos hacen parecer como los que promovemos el desarrollo de “clusters” (o centros de infección). Pero, ¿cómo es esto posible cuando hemos estado cerrados durante tantas semanas?”, planteó Roland Heguy.

El presidente de Umih, Thierry Fontaine, se indignó por el destino reservado a las discotecas: “275 días es el número de días que nos separa de nuestros ingresos. Es el número de días que nos separa de nuestra vida “.

Una situación que es tanto más difícil de aceptar teniendo en cuenta las fiestas clandestinas, que se organizan regularmente en toda Francia. El fin de semana pasado 500 personas fueron detenidas en Marsella en un Party Clandestino.

“Somos los líderes empresariales en los que nadie se fía para apoyar a esta juventud. Las alternativas, como las fiestas privadas, son mucho menos seguras que nuestros establecimientos”, continuó.

Restaurateurs , hoteleros y directores de discotecas, de bowling, cafés, brasseries de toda Francia , unidos por la misma desesperación: levantar la clausura que les han impuesto, hasta probablemente el 20 de enero.

El chef super “etoilé”, Philippe Etchebest también estuvo presente en la explanada para pedir la reapertura de los establecimientos, no sin ironía.

“¡Nos hemos reunido para decirle al gobierno” ¡trabajemos!” Pero cuidado, no debemos adelantarnos a las aperturas porque todavía nos acusarían de ser los responsables de esta tercera ola que se acerca rápidamente ”, dijo y fue aclamado por ,los manifestantes.

“No queremos morir de Covid. Pero tampoco queremos morir de estas consecuencias económicas”, concluyó entre aplausos.

Etchebest fue el que describió el posible futuro: “No queremos un paisaje francés sin restaurantes”.

Quiebras

Fabien Moragon, representante de Umih en Hérault, fue más allá. “Tenemos que hacerle entender a este gobierno loco que toda la industria está al pie de la quiebra”, dijo.

“Ya nadie juega el juego: ni los bancos ni el estado. ¿Ayuda? No todo el mundo tiene derecho a ella . Estamos cansados ​​de escuchar que el paro parcial es ayuda. No permite mantener una actividad. La hecatombe sucederá de repente ” alertó.

El ministro de Economía, Bruno Le Maire, condiciona la reapertura de estos establecimientos, el 20 de enero, a la mejora de la situación epidémica.

En esta etapa, por lo tanto, le es imposible garantizar esta fecha. “Sería un riesgo excesivo decir eso”, dijo a France Info el lunes.

Es precisamente esta incertidumbre la que alimenta la ira de la Umih y la RNB. “Seremos los últimos negocios en poder reabrir mientras ni siquiera se haya establecido la fecha de reapertura del 20 de enero de 2021. Desde hace 9 meses, toda la profesión está en proceso de ser sacrificada en el altar de la crisis de salud ” explicaron sus representantes.

La Umih intentó impugnar ante el Consejo de Estado el decreto del 29 de octubre, que imponía el cierre de bares y restaurantes como parte de la recontención. Pero a principios de diciembre, el Consejo rechazó su apelación.

“Somos profesionales responsables, que hemos elaborado un estricto protocolo sanitario, validado por las autoridades públicas, que decidimos reforzar en septiembre por iniciativa propia. Es absolutamente esencial que el gobierno se comprometa a reabrir las modalidades en consulta con nuestras organizaciones. ¡Encarnamos el arte de vivir francés y nos negamos a desaparecer! ” anuncian. La Umih y la GNI están alarmados.

A la espera de la reapertura, Bruno Le Maire ha hecho saber que movilizará 20.000 millones de euros adicionales en el proyecto de presupuesto para 2021, que se debate este lunes en la Asamblea Nacional, para mantener las ayudas de emergencia más tiempo del previsto a las empresas.

“Queremos cubrir todos sus costos fijos. Si se necesitan medidas adicionales aquí o allá, estaremos allí. Aún no está todo sobre la mesa”, dijo el ministro.

Pero nadie está seguro de que esto sea suficiente. Según una encuesta realizada en noviembre por el GNI entre sus miembros, “el 66% dijo estar muy preocupado por la recuperación” mientras que el 30% se planteaba “declararse en quiebra o colgar el negocio”. (Clarín)

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