“Cueva presidencial”: cómo pasa Donald Trump sus últimos días en la Casa Blanca

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El juicio político a Donald Trump y la evidencia de la gran división que afecta a Estados Unidos

Según publica La Nación Atrincherado en su “cueva presidencial” de la Oficina Oval, según la descripción de un exempleado de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump no quiere hablar de lo que le aguarda una vez que deje el cargo el 20 de enero.

Varias personas conocedoras de la situación dicen que el mandatario sabe que su tiempo se acabó pese a seguir luchando contra el resultado de las elecciones, aunque fracasaron una serie de impugnaciones judiciales para anular los resultados de los comicios del 3 de noviembre, que hicieron presidente electo al demócrata Joe Biden.

Después del voto del Colegio Electoral del lunes que certifica la victoria de Biden, los miembros del personal de la Casa Blanca están buscando trabajo y planeando su futuro fuera de la administración. La primera dama Melania Trump buscó una escuela en Florida -donde es previsible que resida la pareja- para su hijo Barron, según informó la revista People.

Una fuente cercana a Trump dice que no quiere hablar del futuro más allá de sus días restantes en el cargo. Cualquier sugerencia en referencia a la posibilidad de empezar a sentar las bases para otra candidatura a la presidencia en 2024 es rechazada, al menos por ahora. “No quiere hablar de lo que va a hacer cuando deje el edificio”, dijo la fuente, pidiendo el anonimato para hablar con sinceridad. “Está convencido de que se va a ir, pero divide las cosas en compartimentos. Mientras sea presidente, quiere ser presidente”.

A pesar de su carácter extrovertido durante sus cuatro años en el cargo, Trump se ha cerrado en gran medida al público en las últimas semanas, comunicándose principalmente a través de Twitter. Ha hecho poco para mostrar que está concentrado en gobernar, aparte de hablar en un evento para resaltar la velocidad del desarrollo de la vacuna contra el coronavirus.

No ha jugado un papel significativo en la respuesta al pirateo informático que tuvo como objetivo el gobierno de Estados Unidos, según un responsable de la administración. “Esa no es su tarea, y es algo que también involucra a los rusos, lo que complica las cosas”.

Trump se reúne con un grupo de asesores que incluye al vicepresidente Mike Pence y al jefe de gabinete Mark Meadows, quienes le informan sobre la distribución de vacunas y las conversaciones sobre estímulos que se están llevando a cabo en el Congreso.

No se rinde

El presidente ha reunido a los miembros de su equipo de campaña para ponerlos al día e instarlos a seguir luchando.

Su negativa a reconocer los resultados de las elecciones está motivada por las interminables conversaciones telefónicas con su abogado, Rudy Giuliani, y a “una colección de abogados que ha mantenido la llama encendida”, según un exempleado de la Casa Blanca.

Trump se ha negado a admitir la derrota. Pasa largos días entrando y saliendo del Despacho Oval, a veces no se retira a la residencia hasta después de las 20, llamando a aliados y asesores para debatir la estrategia. Ha pasado los fines de semana en su cercano campo de golf y ha hecho un viaje a Georgia para hacer campaña por los candidatos republicanos al Senado de Estados Unidos.

Frecuentemente recalca ante sus asesores que obtuvo 74 millones de votos, 9 millones más que el demócrata Barack Obama en su exitosa campaña de reelección en 2012. Los 80 millones de Biden, les dice, sugieren un fraude.

Trump está molesto con su colega republicano, el líder de la mayoría del Senado Mitch McConnell, por anunciar en la Cámara Alta esta semana que consideraba a Biden como el presidente electo, según dijeron dos de las fuentes.

Estas fuentes dijeron que Trump ha estado ignorando a colaboradores que le instan a no llevar a cabo la amenaza de vetar un gigantesco proyecto de ley de defensa, porque no cree que deba recompensar a McConnell por su supuesto mal comportamiento.

Indultos

Trump y su equipo de abogados han estado preparando una serie de posibles indultos para que los aplique antes de dejar el cargo, incluso para algunos aliados cercanos que podrían enfrentarse a peligros jurídicos, según una de las fuentes.

Desde la Avenida Pennsilvania, frente a la Casa Blanca, llega diariamente una cacofonía de ruidos por la construcción de las plataformas para los eventos del Día de la Inauguración de Biden el 20 de enero.

Una fuente dijo que era difícil imaginar a Trump apareciendo en las ceremonias de inauguración sentado detrás de Biden, después de haber ridiculizado a su rival demócrata en la campaña como incompetente. Trump se ha negado a decir si tomaría parte en la arraigada costumbre de mostrar al mundo una transmisión pacífica del poder.

El futuro de Trump después de la Casa Blanca es materia de especulación.

Una fuente cercana a Trump dijo que en el pasado ha albergado la idea de anunciar una carrera en 2024 el día de la inauguración para desviar la atención de Biden. Esa persona y otra fuente dijeron que Trump ha recibido la recomendación de posponer el anuncio de volver a postularse y optar por bromear acerca de la posibilidad, porque ser un candidato oficial provocaría un nivel de atención que tal vez no desee.

El exempleado de la Casa Blanca señaló que las reflexiones de Trump sobre volver a postularse solo servirían para alentar que los demócratas lo investiguen en los próximos años.

Trump se enfrenta a una serie de procesos legales civiles y penales relacionados con los negocios de su familia y sus actividades antes de asumir el cargo, que podrían acelerarse una vez que pierda las protecciones legales concedidas al ocupante del Despacho Oval.

“Si quiere disminuir las posibilidades de que haya investigaciones del Congreso en 2021 y 2022, lo mejor que puede hacer por sí mismo sería detener estos globos sonda”, dijo el exempleado. (La Nación)

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