Para no agravar el rojo fiscal, las tarifas deberían subir al menos un 40% en 2021

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Según publica Clarín Tras estar congeladas desde abril de 2019, los subsidios económicos crecieron y terminarán pesando este año un 2,6% del PBI. La intención de Martín Guzmán es mantener ese porcentaje constante

Por: María Iglesia

La discusión sobre los aumentos de las tarifas volvió al centro de la escena: tras haberlos prorrogado hasta marzo próximo, luego se sumaron las frases de Cristina Kirchner en el discurso que dio el viernes pasado. La idea que quedó sobrevolando es que se postergarían aún más.

Para mantener el peso de los subsidios constantes, las tarifas deberían subir en 2021 un 40% en promedio. Pero el costo político de aumentarlas es conocido por los funcionarios actuales y también por los anteriores: de hecho, el gobierno de Mauricio Macri fue el que suspendió los aumentos en los primeros meses de 2019 en la previa a las elecciones presidenciales.

Sobre ese congelamiento inicial se sumaron luego prórrogas ya en la gestión de Alberto Fernández. Así, el Estado volvió a hacerse cargo de una porción cada vez mayor de las facturas a pagar por parte de hogares. Esto explica la suba de los subsidios económicos, que pasaron de 1,6% del PBI en 2019 a 2,6% del PBI en 2020, calcularon desde Ecolatina.

La intención de Martín Guzmán, explicitada en varias oportunidades, es mantener este peso constante en 2021. Y, para eso, dijo que las tarifas iban a subir en línea con la inflación.

Esa intención podría encontrar un límite tras las frases enunciadas por Cristina Kirchner el viernes pasado.

“No quiero que el crecimiento de 2021 se lo queden tres o cuatro vivos, nada más. Y para eso hay que alinear salarios y jubilaciones, precios —sobre todo de los alimentos— y tarifas”, dijo la vicepresidenta en un acto en el que participó junto a Alberto Fernández y Axel Kicillof.

El tema no es menor: el aumento de las tarifas es uno de los puntos centrales de discusión con el Fondo Monetario Internacional. Es que tiene un doble filo: por un lado el impacto fiscal, por los subsidios que se originan cuando se congelan los precios de la energía pero, por otro lado, la consecuencia en la inflación (en una economía con un piso elevado) cuando se opta por las opción de aumentar las tarifas.

Sobre lo fiscal, el FMI aboga porque se logre equilibrio en las cuentas, más allá de cómo se logre. El organismo elabora un “menú” de opciones de cómo alcanzarlo. La combinación termina siendo una opción de cada país.

No obstante, incrementar los subsidios (ante un congelamiento más prolongado en el tiempo de las tarifas) va en sentido contrario con encontrar el equilibrio fiscal, y se vuelve más difícil salir de esa situación.

Sebastián Einstoss, economista que sigue temas fiscales desde EcoGo, describió que en 2014 se tocó el máximo de cuánto subsidiaba el Estado al sector privado: el total de los subsidios económicos llegó a 4% del PBI en ese año de etapa kirchnerista, según surge del relevamiento que hacen.

“Acumular desequilibrios postergando definiciones clave demostró no ser inocuo en el pasado. Por ahora se ´pateó la pelota´ a marzo en ciertos rubros a la espera de nuevas definiciones. No dar señales ni hacer esfuerzos en pos de mantener la dinámica fiscal en el corto plazo en un sendero convergente pueden resultar en señales disruptivas que no son inocuas en término de resultados económicos agregados”, sostuvo Einstoss.

En Ecolatina analizaron cuánto tendrían que subir las tarifas en 2021 para que el peso de los subsidios no crezca del 2,6% actual: el aumento debería ser, en promedio, del 40% el año próximo.

“Luego del congelamiento de 2019 y 2020, las tarifas deberían subir alrededor de 40% el año que viene para que los subsidios económicos no sigan aumentando como porcentaje del PBI. Se viene un año electoral complejo, donde las tensiones sociales e inflacionarias acumuladas a lo largo de este año tan pandémico como atípico podrían pasar factura. ¿Facturas que se trasladarán a la luz, el gas y el agua?”, se plantearon.

Las reuniones virtuales se desarrollan de manera permanente entre el equipo económico y el FMI. En medio de las discusiones, el vaso medio lleno muestra que este año el rojo fiscal sería menor al esperado. Algunos analistas, como los de LCG, proyectan que el déficit primario cerrará este año por debajo del 7% del PBI. Este número deja un mayor margen de maniobra para llegar al 4,5% pronosticado para 2021. (Clarín)

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