Formosa: por orden de Gildo Insfrán, Clorinda lleva 115 días cerrada y es escenario de una batalla entre aislados y camioneros

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Varados: Gildo Insfrán anunció que mañana empieza el "ingreso masivo de personas" a Formosa

Por: Martín Boerr

Según publica La Nación La localidad formoseña de Clorinda, limítrofe con Paraguay y cercana a Asunción, se convirtió en el epicentro de un insólito conflicto a partir de las duras medidas sanitarias del gobierno de Gildo Insfrán.

Desde hace seis días, un grupo de clorindenses corta las rutas nacionales 11 y 86, que vinculan a esa localidad con el resto de Formosa, generando un caos por la cola de camiones que deben ingresar a la ciudad para abastecerla, y sobre todo, por los vehículos de carga que deben cruzar la frontera con Paraguay para ir o venir desde Asunción.

Clorinda es una ciudad de paso para la carga que viaja hasta Buenos Aires, Salta o los puertos de Chile, a través del puente internacional San Ignacio de Loyola. Asunción queda a unos 40 kilómetros de ese paso.

El motivo del corte es que Clorinda sufre un duro aislamiento sanitario desde hace 115 días, por el cual ningún habitante de esa localidad puede viajar a Formosa capital ni a ningún otro lugar de la provincia sin hacer una cuarentena de 14 días en uno de los centros de aislamiento. En los accesos a esta localidad de 52.000 habitantes hay vallados. La gente se siente prisionera en su propia ciudad.

“Al principio lo entendimos, porque en Clorinda se registraron muchos casos y tenemos la frontera con Paraguay, que muchas veces es difícil de controlar, pero la gente ya está harta”, reconoció a LA NACION, el intendente, Manuel Celauro.

Ayer, harto de las larguísimas esperas (cada cierto tiempo los manifestantes dejan pasar algunos vehículos), un grupo de camioneros cruzó también sus vehículos y realizó un corte, para protestar por el otro corte que realizan los clorindenses.

“Yo alcancé a pasar anoche a última hora, estuve cuatro días esperando, pero hay compañeros que siguen en la cola”, explicó a LA NACION Hernán, transportista de Corrientes. Las colas de camiones llegaron a pasar los diez kilómetros sobre la ruta nacional 11.

De esta forma, la provincia gobernada por Insfrán, que tiene los números de contagios más bajos de la Argentina (286 contagiados y 1 fallecido), generó otra imagen notable de los efectos colaterales que tiene su medicina contra el Covid. Un grupo de varados o aislados (clorindenses), enfrentado a otro grupo de varados (camioneros que quieren circular).

La intervención judicial

Este martes, el juez federal Pablo Morán ordenó a la Gendarmería que garantice “la normal circulación por vías alternativas de los vehículos que transitan por la ruta nacional 11 y la ruta nacional 86, como así también de todos los medios de transporte de cargas que se encuentran demorados en el lugar, evitando el uso innecesario de la fuerza”.

“Esto puede terminar mal. No existe en el país una medida con el grado de rigidez y bloqueo total de una ciudad por más de 115 días, como sucede en Clorinda, máxime cuando no tuvo tantos casos. Acá incluso pasaron semanas sin registrarse nuevos casos”, dijo a LA NACION el titular de la UCR de Formosa, Martín Hernández.

Clorinda registró el domingo cuatro nuevos casos y desde el comienzo de la pandemia suma 71 contagios. La localidad limita con las paraguayas Nanawa y Puerto Falcón, puertas de acceso a Asunción, que tienen una situación sanitaria más complicada.

El jueves, luego del primer día del corte a la ruta nacional 11 (la que vincula a Clorinda con Formosa capital), Celauro logró que las autoridades formoseñas le aprobaran un cambio del rígido protocolo. Si los clorindenses aceptaban hacerse el hisopado negativo rápido, podrían salir sin necesidad de realizar la cuarentena para circular por su provincia.

Celauro concurrió el sábado al lugar del corte con la propuesta bajo el brazo, tras ser convocado por algunos de los líderes de la protesta. “Me expuse y fui a dialogar de buena fe, con una mejora sustancial, pero al final me la rechazaron y un grupo de exaltados y radicalizados empezó a gritar”, explicó el intendente, quien intenta hacer un delicado equilibro entre la política sanitaria de Insfrán y la voluntad de los ciudadanos de Clorinda.

Celauro, jefe comunal que va por su tercer mandato, también tiene una vinoteca que trabajaba mucho con el comercio fronterizo cuando las fronteras estaban abiertas. “La crisis es fuerte, pero las cosas no están tan mal como las pintan”, explicó sobre la situación económica y social de su localidad.

Desde que comenzó la cuarentena, el 20 de marzo, se registraron en Clorinda varios operativos que enfrentaron a la Gendarmería Nacional y la Policía de Formosa con “bagayeros” (personas que pasan mercadería de un lado al otro de la frontera) y contrabandistas, algunos de los cuales terminaron con gases lacrimógenos y balas de goma. (La Nación)

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