La Costa Azul de Francia, en cuarentena y con hospitales desbordados por el coronavirus

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La Costa Azul de Francia en cuarentena

Según publica Clarín El gobierno implementó un nuevo sistema de confinamiento los fines de semana. Podrían aplicarlo en otros lugares del país.

Por: María Laura Avignolo

La Costa Azul está confinada para poder bajar la tasa de transmisión del coronavirus y conseguir un verano económicamente viable para sus angustiados habitantes. Frente a la virulencia del Covid y los hospitales desbordados, con 600 casos cada 100.000 habitantes, una cifra tres veces superior a la normal, el gobierno decidió el confinamiento cada fin de semana durante 15 días. Un sistema novedoso que podrían aplicar en otros lugares de Francia.

Niza, Cannes y sus balnearios cerrarán porque la circulación de la variante británica del Covid alcanza el 50 por ciento, es muy contagiosa y virulenta.

El prefecto Bernard González anunció dos confinamientos en el litoral marítimo francés, durante dos fines de semana seguidos, donde se concentra el 90 por ciento de la población.

Para poder salir a la calle se necesitará un certificado para hacer las compras, ir al médico, pasear las mascotas o caminar y hacer jogging al aire libre, por un período que no puede superar los 60 minutos y no más lejos que 5 kilómetros de la casa.

Desde este martes, todas las boutiques de más de 5.000 metros deberán bajar su cortina por 15 días, con la excepción de los comercios alimentarios y las farmacias.

Refuerzan la vacunación

La campaña de vacunación se va a incrementar, con la llegada de las dosis de los laboratorios Pfizer y de AstraZeneca durante el confinamiento.

El control de frontera con Italia será estricto y reforzado, el barbijo se volverá obligatorio. Es la primera que estas medidas se adoptan localmente, después que el alcalde de Niza prohibió durante las vacaciones escolares alquilar departamentos a los que llegaban para que no importaran el virus.

La economía de los comerciantes del área está extenuada. Sin turistas y con confinamiento, la suerte de la pequeña boutique es trágica. En Cannes, Andrea, una vendedora de ropa en un local coqueto de la rue de Antibes reprocha: “El sábado es nuestro mejor día para vender. Es injusto. Esta es una situación que van a aprovechar los grandes supermercados, que venden ropa y de todo en la pandemia”.

En el viejo puerto de Niza, un vendedor de joyas se enfurece: “¿Usted cree que cuatro días de confinamiento va a cambiar algo?”, se pregunta.

Los habitantes de Niza están furiosos. Muy cercanos a Italia y a Mónaco, ellos podían huir de las restricciones y cruzar las fronteras. Con este nuevo confinamiento, las salidas serán difíciles.

Los infectólogos creen que son más medidas políticas que sanitarias. El epidemiólogo Antoine Flahault señala: ”Yo no creo que estas medidas estén a la altura del problema”.

“Mucha de la gente que vive en el interior de los Alpes Marítimos trabaja en la costa. Hay muchas interacciones. Tener en cuenta el factor social será más eficaz. El barrio popular de Ariane en Niza se ha vuelto un foco de infección muy importante. Es la promiscuidad de los alojamientos lo que lo propaga, donde el aislamiento es muy difícil”, explicó. ”En Singapur crearon un cordón sanitario y funcionó. En tres semanas, los casos comenzarán a bajar”, contó.

Para este experto, “el colegio se convirtió en el principal vector de los contagios porque los adultos redujeron sus interacciones sociales con el teletrabajo, el toque de queda, los restaurantes, bares y museos cerrados. El cierre de las escuelas debería ser el motor de freno de esta ola. ¿Pero será suficiente?”, se preguntó.

No es solo en la Costa Azul donde avanza el Covid. Dunkerke, en el norte de Francia, supera a Niza. Allí llegó el primer ministro Jean Castex porque la tasa de transmisión supera el 40 por ciento. Como en Niza, es un territorio litoraleño, donde el virus crece como en Pas de Calais. La tasa de incidencia pasó el lunes los 900 contra 751 en Niza. No descartan confinar.

Preocupación por la cepa británica en París

La Ile de France, París incluida, se complica. El 90 por ciento de las camas de terapia intensiva están ocupadas y preocupan a los médicos. Temen un marzo desbordado por la variante británica en las salas de reanimación.

Martin Hirsch, el director general de la Asistencia Pública y los Hospitales de París, sostuvo que “esta será la semana de la verdad en Ile de France. Al menos entran 59 personas al día en terapia intensiva y la tasa de incidencia es 250 en cinco de los 8 departamentos. Pero aumenta desde hace una semana. La variante británica del virus representa al 50 por ciento de los hospitalizados”, explicó.

“Yo no sé si el numero de casos va a explotar esta semana o la siguiente”, admitió Hirsch.

La situación en el Grand Este de Francia es inquietantes. Los cinco territorios de la región tienen una tasa de incidencia superior a 150. En Moselle, las restricciones serán mayores y Alemania ha cerrado la frontera con esa área y Luxemburgo. Hay una fuerte circulación de la variante sudafricana y brasileña en el área.

”Debemos ser atentos cada día porque puede explotar”, alertó el diputado Fabien di Filippo del partido de Los republicanos.

El presidente Emmanuel Macron consideró que dada la situación, “es mejor regionalizar” las medidas. Un cambio de estrategia para luchar contra la epidemia. (Clarín)

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