Los movimientos sociales oficialistas hablan de ajuste y redoblan la presión sobre Alberto Fernández

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Según publica Clarín La Casa Rosada no anticipó a los referentes de las movimientos cuáles serían los anuncios sociales del Presidente. Reclaman más fondos.

Por: Guido Carelli Lynch
El malestar de las organizaciones sociales que forman parte del Frente de Todos con la Casa Rosada se hizo sentir como nunca. El ruido se potenció porque las críticas se sucedieron doce horas después del anuncio del Presidente, en la víspera de su viaje a Europa y cuando creía que había enterrado la interna del ministro de Economía Martín Guzmán con La Cámpora.

Alberto Fernández anunció un incremento de los montos y beneficiarios de la Tarjeta Alimentar, el programa estrella del ministerio de Desarrollo Social. El subsecretario de Economía Social en esa Cartera y líder del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, minimizó el anuncio del jefe de Estado. “Es pan para hoy y hambre para mañana”, sentenció en un video grabado que no tardó en hacerse público .

A las palabras de Pérsico, le siguieron críticas del secretario general de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), Esteban “Gringo” Castro, un comunicado institucional de esa entidad, y cuestionamientos de Juan Grabois, entre otros dirigentes sociales.

¿Qué molestó tanto a los movimientos sociales como para golpear a la gestión de Fernández que -según todos los sondeos- no atraviesa su mejor momento y busca oxígeno en el viejo continente?

Primero, las formas. Nadie sabía de que se trataría el anuncio. Lo ignoraba Pérsico, que se reunió, el miércoles, con el Presidente en la Casa Rosada; y el viernes por la mañana, en Olivos. También, el secretario general de la UTEP, que fue uno de los oradores durante el Consejo Argentina contra el Hambre en el que se oficializó el anuncio presidencial. “Nadie sabía, ni los funcionarios que estaban en el acto ni las organizaciones sociales. Todo el mundo esperaba un anuncio espectacular, el Plan Marshall criollo o el salario básico universal y (salió) de nuevo con la tarjetita”, se lamentó Grabois ante la consulta de Clarín.

Para el referente del MTE y de Patria Grande y sus aliados una política transitoria se consolidó como la principal política de la administración Fernández en materia social. Tras el desaire, el secretariado de la UTEP discutió y difundió el fin de semana un duro comunicado contra el anuncio presidencial. “Disentimos de la Tarjeta Alimentaria porque corre el eje de la inclusión desde el trabajo, es ineficiente y limitada. Hay que profundizar políticas que reconocen el trabajo de la economía popular, blanquean su situación, dotan de derechos y creando puestos de trabajo que faltan”, señala el texto en cuestión.

Este martes hubo una nueva reunión de la UTEP que volvió a analizar la situación. “Estamos más unidos que nunca. Bancamos a Alberto desde el principio y no entendemos por qué hace esto en el medio de un ajuste brutal”, señaló uno de los participantes del zoom a este diario.

En segundo lugar y, con argumentos más de fondo, los movimientos sociales que ocupan cargos en el Ejecutivo nacional, en una decena de ministerios y bancas en el Congreso, reclaman incrementar los fondos del Potenciar Trabajo, que administra Pérsico, para construir 260 mil viviendas por año y crear empleo. También critican el costo financiero de la tarjeta, que desde febrero demandará a las arcas del Estado una inversión de $123 mil millones, el 0,33% del PBI.

Pérsico dialogó a solas con quien es en los papeles es su jefe directo, Daniel Arroyo. El ministro de Desarrollo Social evitó el conflicto de manera pública. “La ampliación de la Tarjeta Alimentar se pagará este mes”, comunicó Arroyo este martes en el Consejo Federal de Desarrollo Social, que reúne a los ministros de las 24 jurisdicciones.

En tanto, en algunos despachos oficiales se explora la posibilidad de trasladar la tarjeta Alimentar que emite Desarrollo Social con el Banco Nación a la ANSES, que administra Fernanda Raverta, de La Cámpora, organización que mantiene una relación tirante con las organizaciones de base.

Consultado a propósito de las quejas de los movimientos y del anuncio presidencial, el ministro bonaerense de Desarrollo comunitario, Andrés “Cuervo” Larroque saludó la iniciativa de la Casa Rosada. “En este contexto, toda ampliación de recursos para los sectores más perjudicados es bienvenida”, dijo el también secretario general de La Cámpora, que la semana pasada -en medio de la tensión con Guzmán- pidió por el regreso del IFE.

En los despachos más importantes de Balcarce 50 se plantan ante el desafío de los movimientos. “Ellos tiene una diferencia en la política social que lleva adelante el Gobierno, pero la política social la definimos nosotros, no la organizaciones. Con el ministerio, luego de estudios e informes técnicos”, afirman.

Las rispideces también se alimentan con el reempadronamiento de los 870 mil beneficiarios de los programas de empleo. Al monitoreo de un encargado de seguimiento -para posibles bajas y/o altas- se suman los ojos del propio Pérsico y sus delegados y de Erika Roffler, mano derecha de Arroyo.

Por último, los movimientos sociales todavía no recibieron el visto bueno de la Casa Rosada para que se incluya a los 70 mil trabajadores de los comedores populares dentro de los grupos prioritarios de vacunación. En el Gobierno señalaban hace semanas que esa decisión debería consensuarse en el Consejo Federal de Salud. Ahora, desde los despachos oficiales y con la novedad del arribo de casi 6 millones de vacunas en mayo, admiten que las 24 jurisdicciones pueden determinar de manera independiente inclusiones dentro del personal estratégico.

Dos referente del armado de las organizaciones oficialistas con cargos en el Estado destacan que las diferencias internas en el Frente de Todos se dirimen también en la esfera pública. “Las diferencias son políticas, pero también estratégicas; aunque para muchos de cara a las elecciones es más fácil inyectar plata en la billetera de la gente”, sostienen.

Los reclamos públicos de los movimientos sociales del Frente de Todos se parecen cada vez más a los del Frente Nacional Piquetero, que reúne a organizaciones de izquierda. (Clarín)

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