Cambios en el Impuesto a las Ganancias para empresas: advierten que traerá más carga fiscal para el sector privado

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Impuesto a las ganancias – Foto:

Según La Nación Anoche el Senado aprobó la reforma del impuesto; el Gobierno asegura que es un alivio para las pymes, pero los tributaristas disienten.

Por: Melisa Reinhold

El Senado convirtió en ley la reforma que establece una nueva escala de alícuotas para el impuesto a las Ganancias para las empresas. Desde el Gobierno, aseguran que aliviará la carga fiscal de las pequeñas y medianas empresas. Pero, para los tributaristas, en la práctica terminará generando el efecto contrario.

“Son muy pocas las empresas que van a pagar menos de lo que venían pagando. Al contrario, muchas de ellas van a tener que pagar más. Esto significa una mayor recaudación para el Estado, cuyo objetivo es financiar la baja de Ganancias a los asalariados. En definitiva, esto representa mayor carga fiscal para las empresas”, consideró César Litvin, socio CEO de Lisicki, Litvin & Asociados.

El nuevo sistema establece una estructura de alícuotas escalonadas en tres segmentos, la cual varía en función de las ganancias declaradas por la empresa. El primer escalón cuenta con una alícuota del 25% para las ganancias de hasta $5 millones anuales. El tramo intermedio es del 30% para montos de entre $5 millones a $50 millones anuales. Finalmente, el tercero consiste en un 35% para aquellas que obtuvieron una ganancia superior a los $50 millones en el año.

Si se toma como referencia la ganancia de $5 millones y se lo divide por 12 meses, significa una cifra mensual de $417.000. Al dólar oficial ($100,175 según el Banco Central), implica que la utilidad de la empresa es de US$4160 al mes. Si el cálculo se hace con el dólar contado con liquidación (una versión del dólar financiero que oscila en los $167,76), la cifra cae hasta los US$2484 mensuales.

“Esta modificación es una trampa para las empresas. Las hacen creer que reducen la tasa del impuesto a las Ganancias para incentivarlas, pero es mentira. No existen pymes que tengan una ganancia de $5 millones anuales, es muy poco. Ahora, hablemos de la gran empresa. ¿Una ‘gran empresa’ gana US$230.000 al año? Estamos muy mal si es así”, opinó Santiago Sáenz Valiente, socio fundador de Estudio SSV y Asoc.

Sin embargo, la tasa efectiva del impuesto es mayor cuando se contempla la distribución de dividendos, ya que en todos los casos pagarán una alícuota del 7%. Entonces, por la suma de dichos conceptos, la tasa efectiva para los tres tramos pasa a ser del 30,25%, 34,9% y del 39,55%, respectivamente.

“En efecto, la tasa efectiva del impuesto para estas empresas arroja una alícuota superior al 35% (tasa máxima prevista en la escala aplicable a las personas humanas) produciéndose así una clara discriminación contra las rentas obtenidas a través de estas sociedades”, señaló Félix Rolando, socio de Andersen Argentina.

Y todavía más. A esto se le agrega una distorsión de la tasa efectiva generada, ya que a las empresas no se les permite de forma plena la corrección por inflación de los resultados. Las compañías que determinan pérdida por inflación, solo pueden deducirla en seis ejercicios fiscales a valor histórico, es decir, sin actualización.

“Si no te permiten corregir tus resultados por inflación respecto a tu patrimonio anterior, se va distorsionando mes a mes, sobre todo teniendo en cuenta que tenemos una inflación del 50%. Pagas por una ganancia ficticia, por lo que la tasa del 30% se puede transformar -depende de la actividad- en un 35%, 38%, hasta un 40%. Además, esta tabla de valores se va actualizar recién en 2023 y la inflación va a hacer lo suyo: dentro de un año y medio, la gran mayoría de las empresas entrará en la escala más alta”, remarcó Sáenz Valiente.

Con él coincidió Rolando, quien agregó que, a partir de esta reforma, la alícuota efectiva de imposición en la Argentina “pasa a ser la más alta de Latinoamérica, restando aún más competitividad a las empresas del país”.

De acuerdo con un informe del Banco Mundial, el cual se realizó previo a la modificación de Ganancias, la Argentina tiene una presión fiscal del 106,3% total sobre las utilidades comerciales. En otras palabras, cuando una empresa ganó $100, previamente tuvo que pagarle $106,3 al Estado. Esto convierte a la Argentina en el segundo país del mundo con más carga fiscal, por detrás de Comoras (219,6%), un país africano ubicado en el archipiélago de las Comoras.

“Vale la pena resaltar este informe, porque es previo a la reforma. El Estado, sin asumir riesgos ni invertir en capital, gana más que el empresario. Como conclusión, esta ley va por el camino equivocado a la necesidad imperiosa de la Argentina, que es generar empleo. Recordemos que el trabajo nace de la inversión privada”, concluyó Litvin. (La Nación)

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