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El Gobierno baja la expectativa en la Provincia y dice que “ganar por un voto es ganar”

El presidente en campaña electoral - Foto: Telam

Según publica Clarín Cerca del Presidente confían en que recuperarán a los desencantados. En 2019 obtuvo unos 15 puntos de ventaja.

Por: Ignacio Ortelli

“Como dice Guido Kaczka, al final lo de la maestra estuvo mal, pero no tan mal”. Un funcionario que confiesa haberse enojado mucho con su “amigo” Presidente cuando lo escuchó defender a una docente K que fue grabada mientras a los gritos intentaba adoctrinar a sus alumnos, sonríe al repasar las últimas 96 horas. Es que lo que primero representó un nuevo error no forzado de Alberto Fernández y desató una fuerte polémica, parece haber marcado un antes y un después en el Gobierno.

Al cabo, desde el viernes, cuando el jefe de Estado se subió al tema sin que nadie lo esperara -e incluso para contradecir al ministro de Educación, Nicolás Trotta- para la Casa Rosada comenzó a correrse al Olivosgate de la agenda tras semanas de extrema tensión. A 12 días de las PASO, los funcionarios empiezan a creer que “lo peor (del escándalo) ya pasó” y a hacer cálculos sobre el resultado de la elección. Con un objetivo de mínima para la Provincia: ganar aunque sea “por un voto”. Lejos de los 15 puntos de 2019, pero quebrando una racha de tres derrotas consecutivas en el distrito en las legislativas intermedias de 2009, 2013 y 2017.

¿Un cambio de aire?

Todavía con el frente judicial abierto y repleto de incertidumbre respecto a los movimientos que hará el fiscal federal Ramiro González, en el Gobierno se respiró con alivio el viraje que dio el debate público en los últimos días. Incluso, admiten que los reprochables dichos de la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, que comparó que “Suiza es más tranquilo pero más aburrido” que Argentina, apuntalaron ese cambio de escena, a pesar de la ira de algunos intendentes del Conurbano que arremetieron internamente contra la funcionaria.

En plena recta final y mientras los alcaldes intentan apagar cuestionamientos de los vecinos por el avance del delito en el Conurbano, también estuvo lejos de ser una solución aconsejada por especialistas, pero por primera vez en varios días Alberto F. pudo correrse del centro de las miradas. “Un ministro es fusible y poco determinante para una elección, el Presidente no”, se consuelan en despachos oficiales, donde durante la semana pasada trazaron distintos actos en el Interior del país para el Presidente, con el objetivo de dar por finalizado el Olivosgate.

La necesidad de dar vuelta la página solapó el desliz de Frederic, que ni siquiera recibió un reto desde Balcarce 50. “Fue poco feliz, es cierto, pero al menos se dejó de hablar de Olivos”, se sincera un hombre de extrema confianza del Presidente, que tal vez con un exceso de optimismo evalúa que “lo peor ya pasó”.

Con todo, recién el domingo el Gobierno pudo salir de la defensiva en campaña: fue con la polémica frase de la primera precandidata a diputada nacional del Frente de Todos, Victoria Tolosa Paz, quien en una entrevista intimista con los influencers Pedro Rosemblat y Martín Rechimuzzi dijo que los pibes “quieren salir, están desesperados” y buscó convencer a los jóvenes de votar por el oficialismo al contar que “en el peronismo siempre se garchó”.

Fue el mensaje que se propuso dar Tolosa Paz, que con el aparato de comunicación paralelo al del FDT que le garantiza su pareja, el publicista Enrique “Pepe” Albistur, ex secretario de Medios del matrimonio Kirchner, logró hacerse viral y, con la “ayuda” de referentes de la oposición que salieron a cruzarla, arrastró la marca y liberó a Fernández.

Más allá de los cuestionamientos, cerca de la dirigente platense aseguran que habrá ganancia: todavía con bajos niveles de conocimiento en el electorado, por primera vez captó toda la atención en medios independientes, lo que -creen- la podría ayudar en su intento de interpelar a un universo de electores joven y despolitizado. “Con que Vicky robe dos de cada 10 votos de esos chicos, es suficiente”, evalúan en el comando de campaña.

Más internas y revoleo de números

No todos piensan igual, claro. A un sector del kirchnerismo, que se mantuvo en silencio pero aprobó los dardos que lanzó el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni (“Si no hay justicia social, por más garche que haya el pueblo es infeliz”) no le caen bien las frases con tufillo marketinero. Pero después de las fotos y videos del cumpleaños de Fabiola Yañez, cualquier opción sería más digerible.

Con todo, en las últimas horas, en Balcarce 50 repasaron distintas encuestas. Varias de las que aparecen en los medios de comunicación, que -como publicó Clarín- marcan una fuerte dispersión de números (algunas dan vencedor al oficialismo y otras tantas a Juntos por el Cambio), pero son las secretas y “exclusivas para el cliente” las que generan expectativa.

La semana pasada, Alberto F. recibió un sondeo que marca que tras el escándalo había perdido 1,5 por ciento más, pero que de todas maneras, el Frente de Todos conserva una ventaja de “poco más de 6 puntos” sobre la suma de las listas que encabezan los precandidatos de Juntos por el Cambio Diego Santilli y Facundo Manes.

La encuesta, aunque no trascendió quién la realizó, es considerada “confiable” por el oficialismo, en medio de mucha incertidumbre por la fragilidad que admiten tener los propios consultores a la hora de pronosticar un resultado.

En ese sentido, hubo un episodio que grafica el desconcierto: un funcionario de primerísima línea se entusiasmó con el sondeo que realizó el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), uno de los más respetados en la Casa Rosada. Se sintió aliviado durante un buen rato y distribuyó el sondeo, ya que le daba una brecha de cinco puntos al oficialismo (43,3 a 38,1%) y horas antes había leído otro que mostraba un margen mucho más acotado. La desilusión fue fuerte cuando le advirtieron que la muestra era a nivel nacional y no se limitaba al ámbito bonaerense, donde se juega la madre de todas las batallas.

Así, en los pasillos de Casa Rosada cada vez se escucha con más frecuencia en la boca de funcionarios una cita al “bilardismo” y un escenario que en el inicio de la campaña hubiera sido considerado una derrota en la Provincia: “Ganar por un voto es ganar”. (Clarín)

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