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Tras la derrota, Cristina Kirchner se reunió con “Wado” De Pedro y Máximo Kirchner en su despacho: críticas a Guzmán y al rumbo económico

Alberto Fernández en bunker del FdT - Foto: Telam

Según publica Clarín Fue el primer encuentro de la vicepresidenta para evaluar el resultado de las PASO. El Presidente juntó a funcionarios y candidatos. La presión por los cambios en el Gabinete.

Por: Federico Mayol

Pasado el mediodía, Alberto Fernández se había recluido en su despacho junto a los ministros Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta, una reunión a la que luego se sumó Santiago Cafiero.

Desfilaban, mientras tanto, ministros, funcionarios y dirigentes como Leandro Santoro.

“Hoy lo más importante es sostener al gobierno nacional”, reconocía por lo bajo uno de ellos.

Katopodis y Zabaleta, dos de los ministros del Gran Buenos Aires de mejor vínculo con el jefe de Estado, habían tenido la noche anterior, bien tarde y luego del discurso en el que Fernández reconoció la debacle electoral que no estaba en los planes de ningún referente del Frente de Todos, una cumbre urgente con Sergio Massa, Máximo Kirchner, Eduardo “Wado” de Pedro y Andrés “El Cuervo” Larroque en el tercer piso del complejo C.

Un encuentro atravesado por una tensión extrema, según confiaron fuentes del oficialismo, por la derrota en las primarias en buena parte del país y, en especial, en la provincia de Buenos Aires, que reavivaron la crisis del oficialismo.

Ni siquiera Alfredo Serrano, el consultor español que acertó casi sin margen de error el triunfo del 2019, pudo predecir la catástrofe provincial: había anticipado una victoria en torno a los 5 o 6 puntos a favor del oficialismo. Las encuestas entraron, de nuevo, en un proceso de profunda revisión.

Con el Presidente y su núcleo de funcionarios más cercanos encerrados en el primer piso de la Casa Rosada, abocados al análisis del resultado de las PASO y en medio de un vendaval de trascendidos por el futuro del gobierno, parte del kirchnerismo hacía lo propio en el Senado.

Según confirmaron a Clarín fuentes del oficialismo, Cristina Kirchner recibía en su despacho al ministro del Interior que hasta la tarde de este lunes aún no había pisado su oficina de la planta baja de la Casa Rosada, y que no pudo resaltar el trabajo en la carga de datos del recuento provisional por la magnitud de la hecatombe electoral.

Fuentes de La Cámpora precisaron que Máximo Kirchner, el jefe de la organización, también era de la partida. El gobernador Axel Kicillof, que por la mañana pasó por su despacho de la gobernación bonaerense, también había viajado pasado el mediodía hasta la Ciudad.

La duda por estas horas pasaba por si acelerar o no con los eventuales retoques en el equipo de gobierno antes o después de las generales de noviembre. Ya todos dan por descontado que, tarde o temprano, habrá un recambio en el staff oficial.

En la cúpula del cristinismo y de La Cámpora había este lunes un profundo malestar por la performance de este domingo que, según fuentes vinculadas a esos sectores, tienen su explicación en la gestión del Gobierno y, en particular, en el programa económico aplicado por Martín Guzmán, uno de los funcionarios más cuestionados por el kirchnerismo: para ellos, no hubo en los últimos meses ninguna respuesta acorde a las demandas relacionadas con precios y salarios que el peronismo siempre se jactó de saciar.

Con el Presidente decidido por ahora a resistir las presiones en torno a su Gabinete, no cayó para nada bien en ese sector de la coalición que en su primera actividad post elecciones Fernández se haya rodeado del ministro de Economía y de Matías Kulfas, de Desarrollo Productivo, otro de los que está en la mira del Instituto Patria.

El jefe de Gabinete también se sentó en primera fila. Más temprano, no había podido sortear los rumores que desde hace rato lo tienen al tope de los reclamos internos, y que volvieron a asomar con fuerza desde la noche de este domingo. “Frontalmente, ningún compañero me dijo que me tengo que ir”, declaró el funcionario, de estrecha confianza del mandatario.

Fernández preparó para los próximos días sucesivos eventos de gestión para tratar de contrarrestar los trascendidos y volver a imprimirle algo de dinamismo a la gestión después del tsunami de las primarias que arrasó con cualquier pronostico del que apenas lograron escaparle un par de gobernadores.

Es que el Gobierno cayó en seis de las ocho provincias que renuevan la Cámara alta; perdió terreno en la tercera sección electoral del Gran Buenos Aires respecto de la última elección, un mérito que el larretismo le reconoce a Diego Kravetz, un dirigente que ahora trabaja para el jefe de Gobierno pero que aprendió del peronismo; hubo derrotas en Quilmes y Mercedes, dos distritos gobernadores por La Cámpora, y en Tigre, el pago chico que el massismo busca volver a recuperar a través del acuerdo sellado en los últimos meses con Julio Zamora.

Massa seguía hasta esta tarde en su casa de Tigre: estuvo hasta bien entrada la madrugada en el complejo C con dirigentes del Frente Renovador y en línea con gobernadores tratando de buscarle una explicación a la derrota.

Para un dirigente de renombre de la organización fundada por Máximo Kirchner, que perdió este domingo en su distrito, urge una convocatoria de todos los sectores de la coalición para ordenar el frente, una estrategia que, según el funcionario, incluye una oxigenación del gabinete.

Por lo pronto, el jefe de Estado tenía previsto visitar este martes Almirante Brown y recibir el miércoles a los gobernadores por la Ley de Hidrocarburos.

En el seno del Frente de Todos reinaba además este lunes un tufillo a “sabor a poco” por el trabajo desplegado durante la campaña. Hay infinitas versiones alrededor del compromiso de los últimos meses de algunos actores del oficialismo que no vieron venir la debacle.

Mientras, en paralelo, Horacio Rodríguez Larreta desplegaba una impresionante maquinaria electoral en la Provincia, la Ciudad y parte del interior del país; el ala dura del PRO capitalizaba los yerros del Gobierno y el radicalismo trataba de volver a recobrar cierta mística con la buena elección de Facundo Manes y la performance en otros distritos.

El contraste en la noche del domingo fue, en ese sentido, bien notorio: mientras el jefe de Gobierno y un sector del PRO y la UCR celebraban en el restaurante El Mirasol de la recova porteña hasta entrada la madrugada, en el búnker del Frente de Todos se multiplicaban las postales de la derrota.

En el salón reservado para los candidatos, en el último piso, Daniel Gollán por ejemplo miraba solo, sentado a un costado, como Aníbal Fernández pedía a gritos un cambio de rumbo desde la pantalla de C5N. (Clarín)

1 Comentario

  1. Claro, ella y su séquito hicieron todo bien, la culpa es de Guzmán , no se da cuenta que la gente se hartó de sus modos, de sus aprietes, , que la mejor imagen que dió fue cuando arriba del escenario bajaba su cabeza derrotada , pero a no bajar la guardia, la serpiente hay que cortarle la cabeza , no nos confiemos.

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