Tras la dura derrota, Kicillof busca ponerse al frente de la campaña en la Provincia

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Axel Kicillof vota

Según publica La Nación El Gobernador se concentrará en los ciudadanos que no votaron en las PASO; apuntará al electorado más volátil, con medidas para el bolsillo; no quiere perder la Legislatura a manos de la oposición.

Por: María José Lucesole

Impactado por el golpe de las PASO, Axel Kicillof tomó una decisión: se involucrará de lleno en la campaña para la elección legislativa, sin importar que no sea candidato. El Gobernador buscará revivir la épica de 2019, cuando caminó la provincia desde el llano, pero ahora en ejercicio del poder. De repetirse el resultado negativo de las primarias, su gobernabilidad de los próximos dos años estará en juego.

La fuga de 18 por ciento de los votos en menos de dos años en que Kicillof llegó al poder -de 52 por ciento a 33.6- lo obliga a tomar nota, porque la Legislatura podría pasar a ser controlada enteramente por la oposición. Ese escenario lo obligaría a hacer concesiones al espacio ahora liderado políticamente por Horacio Rodríguez Larreta para negociar el futuro económico del distrito más grande del país.

Antes, prefiere apuntalar con todo el peso de su imagen personal y del poder económico provincial a la candidata del Frente de Todos, Victoria Tolosa Paz, pese a que su postulante en la lista de diputados nacionales siempre fue Daniel Gollan. Kicillof saldrá a buscar al cinco por ciento de los ciudadanos inscriptos en el padrón que no fue a votar. E irá a buscarlos, para convencerlos, casa por casa.

Será una recorrida de barrio por barrio, para que el voto de esos ciudadanos que no son militantes termine fluyendo hacia el peronismo. Este cinco por ciento del padrón que no fue a votar es más que los 4.3 puntos de diferencia que lo separa la suma de votos que el domingo obtuvo la alianza Juntos, aseguraron a LA NACION fuentes cercanas a Kicillof.

En la Casa de Gobierno provincial imaginan que ese segmento puede dar vuelta una elección si se los moviliza a tiempo. Pero además habrá cambios políticos y económicos: la gestión de Kicillof buscará mostrar una sensación de mayor poder adquisitivo mediante el impulso de políticas que favorezcan la reactivación en los bolsillos exprimidos de los trabajadores.

El equipo de Kicillof ya piensa en comunicar que el ahorro en el canje de deuda provincial se puede traducir en mayor bienestar a fin de mes para los bonaerenses agotados por una inflación galopante. Se piensa, por ejemplo, en micro programas para dinamizar el turismo interno para apoyar un sector castigado por los dos años de pandemia. Y generar un mejor humor social entre los beneficiarios.

En La Plata piensan que la elección hasta ahora fue nacional, pero el Gobernador buscará desplegar herramientas que permitan un alivio al ciudadano bonaerense, que ya no se conforma con la vacuna para prevenir el coronavirus. El economista que manda en la Casa de Gobierno provincial sabe que es tiempo de hablarle a los bolsillos de los electores y explora todas las herramientas de gestión para dar ese giro.

Tiene mucho que perder: si la foto del escrutinio se repite, Kicillof gobernará más debilitado aún en el Senado: deberá olvidar su aspiración de arrebatar la primera minoría a la oposición. Podría perder, incluso, el control de la Cámara de Diputados. Es que el Frente de Todos perdió en siete de las ocho secciones electorales. Sólo ganó en la tercera sección, que renueva diputados en provincia.

Sólo entre La Matanza, Almirante Brown y Lomas de Zamora le sumaron 550.000 votos al FDT. Pero esa diferencia no alcanza a compensar la derrota en las otras tres secciones que renuevan diputados. Y el oficialismo quedaría a sólo un voto de la primera minoría, obligado a negociar cada proyecto de ley en las dos cámaras de la Legislatura, una posibilidad que parece real si se repite el 33.6 por ciento de los votos.

Esa marca está muy lejos aún del 38 por ciento de la elección en la que Cristina Kirchner perdió contra Esteban Bullrich en 2017. Esa cifra esperaba como piso el Gobernador. Ahora Kicillof se verá obligado a salir a competir con Diego Santilli, el candidato consagrado en las PASO de Juntos, luego de derrotar a Facundo Manes. En caso contrario se acelerará el enfrentamiento con Horacio Rodríguez Larreta.

Los nombres pesan

La elección de Victoria Tolosa Paz sólo se compara con la elección de Martín Insaurralde en 2013, cuando el Frente de Todos enfrentó al Frente Renovador de Sergio Massa y cayó derrotado. El peronismo unido logró ayer apenas superar por un punto y medio aquel 32 por ciento que cosechó cuando fue a una elección fracturado. En el quipo del Gobernador admiten que a Tolosa Paz, al igual que a Insaurralde en 2013, tiene una imagen aún no tan instalada en el electorado.

La mala elección general en torno al 33.6 por ciento apenas mejoró en la primera sección electoral, con pocas centésimas por encima del 35 por ciento. Necesitaba desequilibrar por mucho más margen en esa sección, que otros años fue núcleo duro del peronismo, para aspirar a dar vuelta el Senado. En cambio, perdió por 14 puntos contra la suma de los dos candidatos de Juntos.

En la cuarta sección el resultado fue más magro a lo esperado: 33 por ciento contra 49 de Juntos. En la quinta sección la diferencia fue aún mayor: el peronismo cosechó apenas 29.9 contra el 50% y perdió por una diferencia de 20 puntos. El kircherismo tuvo una paliza notable en la séptima sección, por una diferencia de más de 20 puntos a favor de la oposición, donde tuvo buena performance Manes.

La derrota se repitió en la segunda -donde perdió por veinte puntos con 30.9 contra 51,3- en la sexta -donde la oposición duplicó los 27.4 con 52.2 por ciento de votos- y en la octava sección electoral, la sección de la capital que el Frente de Todos por más de 11 puntos con Juntos. El mapa seccional de la provincia hoy es amarillo. Y Kicillof tiene solo dos meses para pintarlo en otro color. (La Nación)

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