Alberto Fernández confía en que Cristina no le va a exigir cambios inmediatos y que la discusión de nombres quedará para más adelante

Cristina Kirchner en el cierre de campaña del Frente de Todos - Foto: Twitter

Según publica Clarín Tras el resultado, el Presidente reafirmó en la intimidad que no planea retoques en su equipo y cree que el recorte en Provincia le da aire.

Por: Ignacio Ortelli

El día después de las elecciones generales, Alberto Fernández ratificó los planes que había trazado en la previa, anticipándose a un resultado más duro que el que se había registrado en las PASO: no planea hacer cambios en su Gabinete. Así lo reafirmó este lunes el Presidente, en la intimidad en las charlas que mantuvo con los funcionarios de su mayor confianza, a quienes les transmitió tranquilidad con el argumento de que confía en que Cristina Kirchner, la socia mayoritaria de la coalición, no apurará retoques de nombres en el equipo.

“Alberto está conforme con el equipo y por el momento no hay motivos para que haya más cambios”, aseguró a este diario un hombre de extrema confianza del jefe de Estado, que este lunes mantuvo reuniones privadas en la Quinta de Olivos y luego, pasadas las 11, en la Casa Rosada.

Más allá de la pretensión de Fernández, la expectativa de que haya un relanzamiento del Gobierno sin variantes en el staff tiene que ver con el convencimiento que el jefe de Estado transmitió a distintos interlocutores de que esta vez, a diferencia de lo que ocurrió tras las primarias, su vicepresidenta no le objetará su estrategia de estirar definiciones y, en consecuencia, no pretenderá imponerle cambios inmediatos. “Esto (por el recorte de la diferencia) le da a Alberto tiempo para ordenar la gestión y analizar bien cómo se encara esta etapa. Los cambios urgentes que pedía ella ya se hicieron y ahora se viene un momento de reflexión en el que no va a haber nuevas discusiones. Eso quedará para más adelante”, fue el análisis que hizo uno de los funcionarios de primera línea que habló con el mandatario durante este lunes, una jornada considerada de alivio para buena parte del Gobierno.

Se trató sólo de un desahogo ante lo que se pensaba una derrota todavía mucho más amplia, pero el ensayo del Presidente de hablar de un “triunfo” en el búnker no condice con lo que puertas adentro del Ejecutivo se escucha: allí admiten que se trata de una estrategia por resaltar “el esfuerzo histórico” que hizo el peronismo bonaerense para contener la hemorragia de votos y recortar la ventaja con Juntos por el Cambio; y alertan que de cara a 2023 “se necesita ordenar la gestión” y lograr “conectar al Gobierno desde otro lado con la gente”, tras lo que fue la pandemia y algunos “errores no forzados que se pagaron caro”.

Como contó Clarín, para robustecer su relato optimista, Fernández le dio la orden al jefe de Gabinete, Juan Manzur, de convocar a los gobernadores al acto del miércoles por el “Día de la Militancia”, trazado inicialmente por gremios y movimientos piqueteros que confluyen en el Frente de Todos, y que el Presidente recién se decidió a concurrir en las últimas horas: hasta el domingo, dudaba -y jugaba al misterio- por la lectura que se pudiera hacer sobre su presencia junto a una CGT más albertista ante un escenario electoral que generara un nuevo cruce con Cristina. Ahora, Fernández quiere que todos los sectores de la coalición se sumen para mostrar unidad y relanzar el Gobierno e insistió para que estuviera La Cámpora.

Hubiera sido una rareza que la agrupación que lidera Máximo Kirchner desplantara al jefe de Estado luego del mensaje que le envió Cristina para felicitarlo por su discurso post elección y del clima de más armonía y distensión que se vibró en el último piso del Complejo Cultural C, si se lo compara con la noche de las primarias.

Este escenario no implica que Fernández pueda demorarse demasiado si continúa sin encontrar respuestas en el área económica. “No tiene un cheque en blanco”, reconoció un funcionario ultra K a este diario ya en la madrugada del lunes.

Por lo pronto, el único que parece tener garantizado su lugar es Martín Guzmán (Economía), pero sólo hasta que haya una definición “por sí ó por no” con el Fondo Monetario Internacional. El Presidente pareció buscar blindarlo este domingo, no sólo cuando se anticipó diciendo que no tenía previsto hacer cambios, sino también convocándolo a Olivos y ubicándolo durante la jornada electoral. El resto de los funcionarios del área siguen en la mira, aunque tienen una vida más para mostrar resultados. (Clarín)

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