Cuadernos de las Coimas: el Tribunal ordenó digitalizar los originales

Las nuevas pruebas no modifican el rumbo de la causa judicial

Según publica Clarín Son seis de los ochos cuadernos escritos por el chofer Oscar Centeno. El TOF 7 quiere ponerlos a disposición de las partes.

Por: Lucía Salinas

Seis cuadernos y dos cd’s con filmaciones, fueron incorporados por el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) en septiembre de 2019 al caso de los Cuadernos de las coimas. En aquel momento, con el caso elevado a juicio, fueron aportados por el periodista de La Nación Diego Cabot, después de haberlos recibido, según su declaración, tras una llamado anónimo. Después de analizar la autenticidad del material y su correlación con los ocho cuadernos marca Gloria que dieron origen al expediente, el TOF 7 ordenó su digitalización para que las partes puedan acceder a su contenido. Oscar Centeno también pidió ver los originales.

Cuando el juez Claudio Bonadio dio por corroborados los dichos de los 31 arrepentidos con los que cuenta la causa, indicó que las anotaciones del chofer Oscar Centeno eran verídicas: se dio por confirmado su autoría respecto a la escritura de aquellos documentos y a su vez, el contenido de los mismos tras la confesión de imputados colaboradores y otras medidas de prueba ordenadas.

Este escrito, que fue la antesala de la elevación a juicio oral de Cristina Kirchner como jefa de la asociación ilícita y otros 51 acusados en el expediente principal, fue apelado por algunos imputados. Entonces la Sala I de la Cámara Federal porteña confirmó el procedimiento de Bonadio. Señaló que el magistrado había procedido en función de lo que la Ley del Arrepentido exige: es decir corroborar la veracidad, o no, de las confesiones.

Con la aparición de seis cuadernos originales en septiembre de 2019, que según la fiscalía se condicen con aquellos ocho que inicialmente dieron inicio a la investigación, no se modificó el eje del caso. Pero hace un mes, un planteo de Centeno condujo al TOF 7 a tomar una decisión.

Hasta el momento, en la investigación se cuenta con las fotocopias de los cuadernos y la digitalización de los mismos realizada por La Nación. En su indagatoria, Centeno admitió ser el autor de esos documentos. Ahora se trabajará sobre seis de los manuscritos que aparecieron cuando el caso ya había sido elevado a juicio oral.

Los jueces ordenaron digitalizar esos seis cuadernos para que las partes puedan tener acceso a los mismos.

No se descarta que varias defensas pidan una pericia sobre esos cuadernos para determinar si su contenido coincide con el de los ya analizados durante la instrucción. Esa pericia se realiza a través de un cuerpo de escritura que se le debe solicitar a Centeno para cotejar con los cuadernos. Por otro lado, podrían ser analizados por un perito caligráfico. Esa medida no debería demandar mucho tiempo, pero podría seguir retrasando el inicio del juicio oral.

Por otro lado, fuentes judiciales señalaron que en principio no consideran necesaria una pericia: “bastaría con la admisión de Centeno sobre estos seis cuadernos”. Las defensas de los acusados, sin embargo podrían plantear lo contrario.

Hace un mes ,el ex chofer de Roberto Baratta pidió reencontrarse con los manuscritos que él había dicho que fueron quedamos en la parrilla de su vivienda. Quiere corroborar que el contenido es efectivamente el que él escribió, sin poner en duda todo lo que ya admitió respecto a sus acotaciones ante la justicia federal.

Cuando se le preguntó por qué los había quemado, señaló: “Tuve miedo”. Ya había detectado que la caja en la que había guardado los ocho cuadernos bajo la custodia de su amigo Jorge Bacigalupo (policía retirado y remisero), había sido adulterada. Ya habían sido entregados al periodista de La Nación, y ante ese escenario dijo haberlos quemado. Los originales aportados a la investigación contradicen estas declaraciones.

Recientemente, como contó Clarín, Centeno ratificó ante la justicia de España -que le tomó declaración testimonial- que había sido autor del contenido de los cuadernos, en el marco de un caso abierto en Madrid sobre la firma Isolux. “Escribía porque era una costumbre castrense que solía tener formada, de anotar todo lo que se hacía con el vehículo. El horario de salida y de entrada, y el lugar al que se iba, además de otras cosas personales”, dijo ante las autoridades. El video de esos dichos lo dio a conocer la semana pasada Infobae.

En ese contexto, el defensor oficial Sergio Steizel, planteó ante los jueces Germán Castelli, Enrique Mendez Signori y Fernando Canero, que el ex chofer manifestó “la necesidad de poder tomar contacto visual con esos elementos secuestrados pues, en rigor de verdad, se trata de la única persona que podría reconocerlos visualmente bajo la íntima convicción de que responden a su redacción; circunstancia que no deviene inocua al momento de preparar el ofrecimiento probatorio de cara al desenlace inmediato que tendrá el presente trámite jurisdiccional”.

La crítica recurrente de los imputados que no se acogieron a la figura del imputado colaborador, fue que no había prueba documental suficiente para las acusaciones, algo que el juzgado rechazó por la cantidad de informes bancarios, financieros analizados, entrecruzamientos de llamadas, reconocimientos de direcciones indicadas en los cuadernos, patentes de automóviles, fechas y horarios de encuentros donde se realizaban los pagos de las coimas. (Clarín)

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