El gobierno de Uruguay acelera la discusión de la reforma a las jubilaciones: propone elevar la edad de 60 a 65 años

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El presidente de Uruguay Luís Lacalle Pou

Según publica Clarín El borrador del proyecto ya fue presentado a la oposición y Lacalle Pou intenta sumar consensos. Un objetivo es sanear el déficit actual.

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, no quiere demoras. Sabiendo que el tema insumirá el semestre y quizás más aún, su gobierno redoblará los esfuerzos desde esta semana para lograr el respaldo de más sectores a su proyecto de reforma previsional. En concreto, aspira a que los cambios más importantes que pueda haber se realicen antes de enviar el proyecto al Parlamento, en una fecha aún no decidida.

El jefe de Estado presentó el documento el último miércoles a sus aliados de la coalición oficial. Este sábado, en un fuerte gesto político, Lacalle Pou visitó la sede del opositor Frente Amplio (FA) para entregar a su dirigencia el borrador de la iniciativa.

Su cometido básico es lograr el mayor consenso posible en una reforma de calado que constituye un asunto de Estado y que las modificaciones más importantes se realicen antes de su debate parlamentario.

El borrador de la reforma –que incluirá a todas las cajas– eleva a 65 años la edad de jubilación mínima de sus 60 años actuales con una base de 35 años de aportes, aunque no abarca a todos los trabajadores: los rurales y los de la construcción tendrán una excepción, en función de riesgos laborales, y no subirían su edad.

La edad de jubilación de las personas que nacieron antes del 1º de abril de 1966 no se modificará y el nuevo sistema empezará con los nacidos en 1967.

Los problemas

Los servicios técnicos del gobierno estimaron que los impactos más relevantes comenzarán a verse a partir de 2030, de modo de atenuar el déficit del sistema que, hacia el final de 2021, fue de unos US$ 600 millones.

A su vez, el Ejecutivo estableció un período de 20 años para que todas las cajas converjan de forma progresiva hacia un Régimen Jubilatorio Común diseñado sobre la base del “principio de igualdad”.

Según indicó Rodoldo Saldain, el presidente de la Comisión de Expertos de Seguridad Social que diseñó el proyecto, la idea es que el nuevo sistema “deberá mantener la cobertura actual, mejorar su sustentabilidad y asegurar la equidad generacional”. Para Saldain, “el aumento de la edad jubilatoria es inexorable en Uruguay”.

El problema es que, mientras la natalidad está en descenso, la esperanza de vida de los uruguayos aumenta. Ambas tendencias ocasionan el envejecimiento de la población: “El único grupo que crece, tanto en términos relativos como absolutos, es el de mayor edad”.

Si esto sigue así, casi un tercio de la sociedad uruguaya tendrá más de 65 años en 2070, el doble que hoy. Un desafío, un riesgo, un problema que compromete al actual sistema de seguridad social desde la óptica del gobierno.

La reforma

La reforma comenzará a regir cinco años después de ser aprobada con un régimen de transición hacia los 65 años. De esta forma, si se aprueba este año, los nacidos en 1967 se jubilarán a los 61 años en 2027. Los nacidos en 1968 se jubilarán a los 62 en 2029; los de 1969 a los 63 en 2031; los de 1970 a los 64 en 2033 y los de 1971 a los 65 en 2035.

A su vez, el Ejecutivo estableció un período de 20 años para que todas las cajas converjan de forma progresiva hacia un Régimen Jubilatorio Común para todos diseñado sobre la base del “principio de igualdad”. Actualmente hay varios en vigencia: el BPS (industria, comercio, civil, rural, docentes), la Caja Policial, el Servicio de Retiros Militares, la Notarial, la de Profesionales Universitarios y la Bancaria.

Dentro de 20 años habrá un sistema previsional común a todas las “cajas”.

Este nuevo sistema común tendría dos componentes: uno solidario (de reparto, como fue histórico hasta 1996) y otro de capitalización de ahorro individual (AFAP), para todos los sectores, lo que se aplicará a los nuevos trabajadores.

Se busca que todos los uruguayos tengan las mismas reglas cualquiera sea la “caja” a la que aporten, aunque reconociendo las diferencias que tengan un fundamento sólido y proporcional.

La reforma propuesta establece una prestación universal para todas las personas mayores de 70 que no puedan justificar una causal jubilatoria por falta de historia laboral, aportes y años de trabajo, entre otros problemas.

El borrador del proyecto también propone un aumento global de las jubilaciones mínimas y que ninguna persona gane menos de lo que se proyecta ahora. “Los más vulnerables van a cobrar significativamente más de lo que cobran hoy y los de menores ingresos (los primeros cinco deciles de ingresos) tendrán un beneficio mayor que el actual”, fundamentará el gobierno.

Lacalle Pou ha dicho que la reforma es “buena” y que la población entenderá la necesidad de aprobarla si se le explica de forma correcta la urgencia que tiene el país por encontrar una solución de esta índole. Según una encuesta que maneja el Ejecutivo, el 70% de los uruguayos cree que el sistema de jubilaciones debe ser reformado y muchos ven que es injusto.

El presidente también ha dicho que la reforma es necesaria porque lo que está en juego es el futuro de los “hijos” de esta generación y que la oposición debería apoyarla porque los principales líderes ya han expresado la urgencia por modificar el sistema.

Una vez que se conozca el texto, desde el gobierno se intentará transmitir que la reforma amplía derechos y que intenta que la “mochila” que deban cargar las futuras generaciones no sea tan pesada. (Clarín)

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